Caóticos días.
Más sobre el rodaje de "En las montañas de la locura". Esto ha aparecido en el blog de El País "Versión muy original", de donde también extraje mi anterior comentario, también relativo a las montañas.
Digamos que es un post de confirmación: el director mexicano asegura que está al 100% en la película. Personalmente me sorprende porque al mismo tiempo está promocionando la segunda parte de Nocturna (¿La habéis leído? A mí me pareció decente, sobre todo tras la m$%da de Crepúsculo) y está de co-productor de otra película y de asesor en Dreamworks para una de dibujos que va a dirigir en 2013 -Trollhunters-.
Lo comentan todo en la noticia. Incluido que aún no se sabe qué va a pasar con el actor principial.
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Guillermo del Toro en las Montañas de la Locura
Pérdida de cordura por
Camilo
Varios medios de comunicación especializados en cine se han entusiasmado ante la noticia de que Guillermo del Toro tiene ya lista en su agenda la película lovecraftiana de Las Montañas de la Locura (At the Mountains of Madness). La información ha sido publicada por Latino Review, y parece que otros medios ha avalado la versión.

Todo parece indicar que el director mexicano, quien desde hace varios años lleva anunciando su deseo de adaptar al cine el famoso relato de H.P. Lovecraft, tiene programado el comienzo del rodaje de Las Montañas de la Locura tan pronto termine su trabajo con Hellboy 2: The Golden Army.
Rumores previos aseguraban que la siguiente película de Gullermo del Toro sería una nueva versión de las archiconocidas aventuras del héroe blanco del taparrabos, Tarzán. Pero según Cinematical, el director habría conseguido por fin un estudio dispuesto a producir su sueño dorado. El acuerdo se habría firmado hace dos semanas con Universal Pictures.

Esto significa también que Guillermo del Toro dejará a un lado la realización de 3993, una película de fantasmas que se desarrolla en España, con reminiscencias de la Guerra Civil, otro de los íconos temáticos del cienasta mexicano.
¿Por fin tendremos una película basada en las historias de H. P. Lovecraft que no sea de pura, vergonzosa y barata serie B?

Todo parece indicar que el director mexicano, quien desde hace varios años lleva anunciando su deseo de adaptar al cine el famoso relato de H.P. Lovecraft, tiene programado el comienzo del rodaje de Las Montañas de la Locura tan pronto termine su trabajo con Hellboy 2: The Golden Army.
Rumores previos aseguraban que la siguiente película de Gullermo del Toro sería una nueva versión de las archiconocidas aventuras del héroe blanco del taparrabos, Tarzán. Pero según Cinematical, el director habría conseguido por fin un estudio dispuesto a producir su sueño dorado. El acuerdo se habría firmado hace dos semanas con Universal Pictures.

Esto significa también que Guillermo del Toro dejará a un lado la realización de 3993, una película de fantasmas que se desarrolla en España, con reminiscencias de la Guerra Civil, otro de los íconos temáticos del cienasta mexicano.
¿Por fin tendremos una película basada en las historias de H. P. Lovecraft que no sea de pura, vergonzosa y barata serie B?
Más sobre el dichoso 18 de enero de 2.008
Pérdida de cordura por
El Erudito
El Exiliado nos avisaba de que esta semana era "simpsoniana" pero ¿cómo relacionar a las víctimas amarillas con el Gran Devorador Verde? Puesssssss está complejo.
Con un retruécano retrocido y girado sobre sí mismo podríamos decir que la primavera es la estación donde florecen las plantas, entre ellas los tréboles. Así se pasaría de una campo primaveral (Springfield) a uno de tréboles (Cloverfield).
Y aquí es donde quería yo llegar, al dichoso Cloverfield que es el otro nombre del 1/18/08 de marras. Dije en un comentario a un post sobre la película que se rumoreaba que era el mimísimo Cthulhu quien se lo pasaba en grande. Aún no se sabe pero incluyo un cartel que ronda por la red. Fijaos en la estela del mar y en la forma transparente, indefinida y difuminada que parece salir del agua.
Yo me pregunto: si fuera Cthulhu, ¿significa que ha pasado por el Estrecho de Magallanes o por el Cabo de Hornos para llegar a NY? ¿No es la línea recta la distancia más corta entre dos puntos?
Hablando de películas sobre Cthulhu, ¿sabéis que este no aparece por ninguna parte en Cthulhu (2007)? Parece ser que el guión está ligerísimamente basado en "La sombra sobre Innsmouth", al igual que Dagón, aunque aquí fuese una adaptación más directa del relato. Aún recuerdo al difunto Paco Rabal en su papel de Ezequiel en la versión original de la cinta diciendo: I say the truuuuuth.
Un momento, me dicen por el pinganillo que "springfield" en general se refiere al nombre que daban los colonos norteamericanos a lugares donde encontraban arroyos o manantiales y no a la primavera... Aaaahh... Estooo... ¡MIRA! ¡UNA PELI DE CTHULHU!
Los que velan en silencio
Pérdida de cordura por
Camilo
Sí... seguimos con las mascotas.
Esta animación de flash es una adaptación libre del relato más conocido de Frank Belknap Long, "Los Perros de Tíndalos". El responsable es Abel Sánchez Díaz, como creador y guionista, con música de Pablo Villena y Raúl Frutos.
Esta animación de flash es una adaptación libre del relato más conocido de Frank Belknap Long, "Los Perros de Tíndalos". El responsable es Abel Sánchez Díaz, como creador y guionista, con música de Pablo Villena y Raúl Frutos.
¡Muere, Monstruo, Muere!
Pérdida de cordura por
Camilo
Es martes ya, y hemos tenido un largo receso en nuestras actividades sectarias para dedicarnos a tareas más mundanas, con el consecuente abandono de estos parajes ocultistas. Lo cual es, como poco, imperdonable. Ya nos encargaremos de azotarnos mutuamente en el club de sadomaso...
Y volviendo a temas menos escabrosos, pero más terroríficos, nos encontramos con el segundo filme que acudió a la estética lovecraftiana para envolver de miedo a los espectadores del cine de Hollywood. Se trata de la cinta Die, Monster, Die!, del director Daniel Haller, a quien mencionaremos en entradas posteriores porque de tanto acercarse a los Mitos de Cthulhu su mente fue perdiendo poco a poco el apego por la realidad, hasta terminar convertido en un director de series de televisión que pulieron nuestra infancia. Pero me estoy alejando del tema.

Con este nombre tan espeluznante, ¡Muere, Monstruo, Muere! fue una producción de bajo coste que intentó basarse en un conocido relato de H.P. Lovecraft: The Colour Out of Space (mal traducido de varias formas al español: El Color que Cayó del Cielo o El Color de Más Allá del Espacio, el texto puede leerse aquí). Nuestro querido escritor de Providence de nuevo se ve malamente representado en el guión de esta película, aunque por primera vez figura su nombre en los carteles (y no el de otro escritor, como sucedió antes.)
Además, otro de los grandes del cine de terror toma parte en este título. Se trata, nada más y nada menos, de William Henry Pratt. ¿No lo conocen? Pues tal vez les suene más su nombre artístico: Boris Karloff, el hombre cuyo rostro surcado de cicatrices es, por antonomasia, el retrato del monstruo de Frankenstein.

También en plena decadencia, como otros tantos actores del cine de terror de los años treinta, Karloff tuvo una última oportunidad de brillar en el celuloide gracias a la proliferación de cintas como ésta: pocos actores, decorados reciclados y un guión más bien barato. Si se hubieran ceñido a la historia original de Lovecraft, tal vez hubieran podido sacar un mejor resultado. Pero el destino de sus obras en la gran meca del cine estaba escrito, como iremos explorando poco a poco en estas reseñas.

Traducida al español como El Monstruo del Terror, la película cuenta la historia de Nahum Withley (Nahum Gardner en el relato original), un científico (un agricultor) que descubre una roca caída del cielo. Hasta aquí llegan las pocas similitudes con el texto. El contacto con el meteorito convertirá Nahum en un ser de extraños y mortales poderes que transformará la vida de quienes lo rodean: su esposa, su hija, su sirvienta y su mayordomo. Ambientada en una lóbrega mansión, la cinta transcurre llena de clichés poco sorprendentes, y bastante alejados de lo que Lovecraft quería contar. A esta casa maldita llegará un galán de poca monta (Nick Adams, compañero de reparto de James Dean en Rebelde Sin Causa, y muerto por sobredosis de drogas cinco años después de rodar esta película) quien salvará a la damisela en apuros y ayudará a acabar con el mal que se ha apoderado de esta familia de Arkham.

Ups, me parece que ya les conté el final. Pero sólo por una razón: ni siquiera siendo devoto del cine de terror de bajo presupuesto, ni siendo nieto del director que fabricó esta chapuza, ni habiendo puesto dinero para producirla, vale la pena verla entera. Tal vez la recomiendo para quienes deseen apreciar una de las últimas caracterizaciones de Boris Karloff, a quien ya le quedaba poco en este mundo. No sabemos si es mejor que hubiera fallecido antes de hacer estas desdichadas películas, o si con su muerte se salvó de protagonizar más escenas como la de este anuncio.
¡Muahahaha, nadie puede destruir mi fuente de fuego eterno! Ya sabemos que los malos guionistas tendrán el mismo castigo que los malos publicistas en la edición revisada del infierno de Dante: horas y horas ininterrumpidas de depilación anal que nunca termina.
Y volviendo a temas menos escabrosos, pero más terroríficos, nos encontramos con el segundo filme que acudió a la estética lovecraftiana para envolver de miedo a los espectadores del cine de Hollywood. Se trata de la cinta Die, Monster, Die!, del director Daniel Haller, a quien mencionaremos en entradas posteriores porque de tanto acercarse a los Mitos de Cthulhu su mente fue perdiendo poco a poco el apego por la realidad, hasta terminar convertido en un director de series de televisión que pulieron nuestra infancia. Pero me estoy alejando del tema.
Con este nombre tan espeluznante, ¡Muere, Monstruo, Muere! fue una producción de bajo coste que intentó basarse en un conocido relato de H.P. Lovecraft: The Colour Out of Space (mal traducido de varias formas al español: El Color que Cayó del Cielo o El Color de Más Allá del Espacio, el texto puede leerse aquí). Nuestro querido escritor de Providence de nuevo se ve malamente representado en el guión de esta película, aunque por primera vez figura su nombre en los carteles (y no el de otro escritor, como sucedió antes.)
Además, otro de los grandes del cine de terror toma parte en este título. Se trata, nada más y nada menos, de William Henry Pratt. ¿No lo conocen? Pues tal vez les suene más su nombre artístico: Boris Karloff, el hombre cuyo rostro surcado de cicatrices es, por antonomasia, el retrato del monstruo de Frankenstein.

También en plena decadencia, como otros tantos actores del cine de terror de los años treinta, Karloff tuvo una última oportunidad de brillar en el celuloide gracias a la proliferación de cintas como ésta: pocos actores, decorados reciclados y un guión más bien barato. Si se hubieran ceñido a la historia original de Lovecraft, tal vez hubieran podido sacar un mejor resultado. Pero el destino de sus obras en la gran meca del cine estaba escrito, como iremos explorando poco a poco en estas reseñas.

Traducida al español como El Monstruo del Terror, la película cuenta la historia de Nahum Withley (Nahum Gardner en el relato original), un científico (un agricultor) que descubre una roca caída del cielo. Hasta aquí llegan las pocas similitudes con el texto. El contacto con el meteorito convertirá Nahum en un ser de extraños y mortales poderes que transformará la vida de quienes lo rodean: su esposa, su hija, su sirvienta y su mayordomo. Ambientada en una lóbrega mansión, la cinta transcurre llena de clichés poco sorprendentes, y bastante alejados de lo que Lovecraft quería contar. A esta casa maldita llegará un galán de poca monta (Nick Adams, compañero de reparto de James Dean en Rebelde Sin Causa, y muerto por sobredosis de drogas cinco años después de rodar esta película) quien salvará a la damisela en apuros y ayudará a acabar con el mal que se ha apoderado de esta familia de Arkham.

Ups, me parece que ya les conté el final. Pero sólo por una razón: ni siquiera siendo devoto del cine de terror de bajo presupuesto, ni siendo nieto del director que fabricó esta chapuza, ni habiendo puesto dinero para producirla, vale la pena verla entera. Tal vez la recomiendo para quienes deseen apreciar una de las últimas caracterizaciones de Boris Karloff, a quien ya le quedaba poco en este mundo. No sabemos si es mejor que hubiera fallecido antes de hacer estas desdichadas películas, o si con su muerte se salvó de protagonizar más escenas como la de este anuncio.
¡Muahahaha, nadie puede destruir mi fuente de fuego eterno! Ya sabemos que los malos guionistas tendrán el mismo castigo que los malos publicistas en la edición revisada del infierno de Dante: horas y horas ininterrumpidas de depilación anal que nunca termina.
El palacio de los espíritus
Pérdida de cordura por
Camilo
Al pobre de Lovecraft lo ha perseguido siempre la sombra de uno que lo precedió y que fue más grande: Edgar Allan Poe. Podemos adorar hasta el infinito los relatos del solitario y desventurado Howard, pero el resto de la humanidad ha marcado ya sus gustos, y el borrachín de Boston está varios puestos por encima del solitario de Providence. Un ejemplo claro de esta preferencia es la película The Haunted Palace, conocida en español como El Palacio de los Espíritus.
Este fue un filme dirigido por Roger Corman (ese maestro del cine de bajo presupuesto) dentro de su ciclo de historias de Poe producidas por la American International Pictures, como El cuervo o El pozo y el péndulo. Precisamente The Haunted Palace es un poema de Poe que aparece en el cuento de La Caída de la Casa Usher, y que va más o menos así (¡ajem!)But evil things, in robes of sorrow,
Assailed the monarch's high estate.
(Ah, let us mourn!–for never morrow
Shall dawn upon him desolate!)
And round about his home the glory
That blushed and bloomed,
Is but a dim-remembered story
Of the old time entombed.
¿Y qué pitos toca el pobrecito Lovecraft aquí? Pues que la película The Haunted Palace está basada muy poco en el poema de Poe, y mucho en un cuento de Lovecraft llamado El Extraño Caso de Charles Dexter Ward. Tanto así que el personaje encarnado por el inolvidable Vincent Price lleva el mismo nombre del personaje del relato lovecraftiano, y el poblado en el que se desarrollan los acontecimientos no es otro que el propio Arkham. Es especialmente interesante que parte de la historia se base en un argumento muy usado por Lovecraft: un hombre regresa a la tierra de sus antepasados a reclamar una herencia que está maldita (¿no les suena?)
A pesar de todo, tampoco la trama del filme es fiel a la historia de Lovecraft, aunque muchos otros elementos de su literatura son incorporados allí, como la inevitable fuente de conocimientos ocultistas llamada Necronomicón, o la amenaza permanente de uno de los Dioses Arquetípicos. El caso es que esta película no merecía darle crédito a Poe, que ya bastante fama tiene, y sí un poco más a nuestro escritor favorito.
Aunque The Haunted Palace es una producción realizada con poco dinero, la habilidad de Roger Corman ha fabricado un escenario de terror muy típico, lleno de neblina, oscuridad y escenarios lúgubres (pintados, desde luego, porque no había presupuesto para más). Ayudan mucho las buenas actuaciones de otros dos actores en decadencia Lon Chaney Jr. y Debra Paget, y una música excelente compuesta por Ronald Stein, inseparable colaborador de Corman.
Antes de esta película , las obras de Lovecraft no habían dado aún el salto a la pantalla grande, y tal vez por eso en esta primera ocasión lo hacen bajo el paraguas de otro nombre más conocido por el público, como es el de Poe.
A pesar de todo, tampoco la trama del filme es fiel a la historia de Lovecraft, aunque muchos otros elementos de su literatura son incorporados allí, como la inevitable fuente de conocimientos ocultistas llamada Necronomicón, o la amenaza permanente de uno de los Dioses Arquetípicos. El caso es que esta película no merecía darle crédito a Poe, que ya bastante fama tiene, y sí un poco más a nuestro escritor favorito.
Aunque The Haunted Palace es una producción realizada con poco dinero, la habilidad de Roger Corman ha fabricado un escenario de terror muy típico, lleno de neblina, oscuridad y escenarios lúgubres (pintados, desde luego, porque no había presupuesto para más). Ayudan mucho las buenas actuaciones de otros dos actores en decadencia Lon Chaney Jr. y Debra Paget, y una música excelente compuesta por Ronald Stein, inseparable colaborador de Corman.
Antes de esta película , las obras de Lovecraft no habían dado aún el salto a la pantalla grande, y tal vez por eso en esta primera ocasión lo hacen bajo el paraguas de otro nombre más conocido por el público, como es el de Poe.
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