Un pequeño legado (IV)




La medianoche de un viernes de noviembre se encaminó hacia casa de Christopher con la intención de registrar su despacho en busca de algún documento que le permitiera encauzar sus sospechas hacia un objetivo concreto. En varias ocasiones había merodeado durantes las horas de oscuridad por los alrededores con la intención de comprobar si existía algún tipo de actividad. A diferencia de aquellas, esta resultó diferente. Mientras estaba agazapado tras unos arbustos vio unas luces en la carretera acercándose. Pertenecían a un coche que se detuvo en la parte trasera de la mansión donde vivía su hermanastro. Un hombre de aspecto robusto con sombrero bajó del asiento del copiloto y se dirigió a la puerta de servicio, la golpeó suavemente y tras unos instantes, salió un hombre. A pesar de mantener el rostro oculto, Wendell supo con seguridad que se trataba de su hermano, pues la figura portaba un bastón con empuñadura de plata y nácar que relució bajo la luz argéntea de la noche sin nubes y que delató la identidad de su embozado portador. La persona que había salido del automóvil también le resultó familiar pero al no poder percibirla con claridad no logró asociarla a un rostro concreto. Este abrió la puerta de los asientos traseros a su hermanastro, quien entró rápidamente, tras lo cual retomó su asiento junto al conductor.

Wendell observó desde las sombras cómo el coche se alejaba del pueblo por la carretera que llevaba a Boston. Cuando el resplandor mortecino de los faros se perdió en la lejanía, prestó nuevamente atención a los alrededores de la casa por si el ruido del motor había despertado a alguien. Tras esperar un par de minutos en completo silencio le pareció estar seguro de que nadie había sido alertado. Se puso un par de guantes finos de algodón como los que usaban en los hospitales y se dirigió con cuidado hacia la misma puerta por la que había salido su hermanastro. Sabía que en la casa no había nadie pues esa era la noche libre del mayordomo y de su mujer, quienes habitualmente permanecían en una habitación de la planta superior, y que los viernes solían dirigirse al otro extremo del pueblo a pasar la noche con la madre de ella. Con un codazo rompió uno de los pequeños cristales de la entrada trasera para, acto seguido, agazaparse en una zona oscura. Al no percibir ningún ruido ni dentro de la casa ni en la calle, se aproximó a la puerta y quitó el pestillo para entrar.

No sabía de cuánto tiempo disponía de modo que se dirigió directamente al despacho de su hermano. Al no atreverse a encender el quinqué por temor a ser descubierto, con tensa parsimonia descorrió la cortina lateral para que, una vez más, la luna le otorgase la suficiente, aunque tenue, luz como para poder colegir lo escrito en los documentos personales de Christopher.

Metódicamente revisó una carpeta tras otra. En una libreta que había llevado fue apuntando nombres que se repetían en varias ocasiones. Un dietario con tapas de piel en cuya portada había grabado un extraño diseño geométrico fue un regalo al ofrecerle nombres que no había visto entre diversos albaranes, certificados y otros pliegos comerciales. Uno de esos nombres le hizo reaccionar: Howards, el abogado. ¡Era él! La persona que había salido del automóvil. ¿Qué estaba sucediendo? Tan extraña reunión a medianoche sin duda debía ocultar algo que podría servirle para desprestigiar, con suerte hundir, a su medio hermano.

Enfrascado en estos pensamientos de venganza, se apoyó distraídamente en el vértice de la sujeción de un enorme globo terráqueo. La punta se deslizó y un crujido sordo rompió el silencio monótono que cubría la mansión.

3 lectores en Miskatonic:

  1. Treiral_ dijo...:

    El tiempo que pasa entre el posteo de los capitulos creo que es demasiado largo para soportar tanta tensión xDD

  1. El Erudito dijo...:

    He estado mucho tiempo sin escribir pero hoy precisamente he escrito mis primeras 8 líneas del relato en dos mesees... Esta semana que viene incluiré otro capítulo.

  1. El Arcano dijo...:

    Para cuando lo termines, estimado Erudito, tendremos que sacar una versión completa en el blog para los lectores ávidos de la versión íntegra.

 
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