Misterios orientales desvelados

Tal vez haya sido mi reciente disfraz el que me permitió descubrir un secreto mejor guardado que el mítico Cementerio de Elefantes. En mis travesías por centroamérica me topé con un sitio del que muchos hablan y pocos han visto, y del cual se especula mucho (sobre todo en lo referente a la comida).



Visto en Puerto Limón, Costa Rica, donde por lo visto es más barato para los chinos enterrar a sus muertos que en su país de origen, pues parece ser que allí se requieren sumas millonarias para acceder a un terrenito post-mortem. En territorio ibérico, en cambio, se están haciendo cada vez más poderosos.

Lo cual no desmiente para nada el mito de los difuntos orientales y la comida china (por no entrar a hablar de las misteriosas desapariciones de gatos)...

Vacaciones 1º Festival de Cine

Como ya empieza a ser tradición, en mi caso desde hace ya 4 años y en el de El Erudito desde muchos más (aunque claro en su caso es más fácil porque juega en casa), El Demiurgo y El Erudito se encontraron una vez más en el Festival de Cine fantástico y de Terror de San Sebastián.

Festival freak donde los haya, se desmarca de otros más famosotes, principalmente por la actitud gamberra del público. Recuerda lo que pasa en tu casa cuando juntas a tu grupo favorito de cultistas freaks y pones por primera vez Braindead. Ahora imagina que tu grupo de cultistas es tan grande que no cabe en tu casa y llenáis un teatro entero. Deja de imaginar: esto precisamente es el Festival de Cine fantástico y de Terror de San Sebastián, donde si la película es buena se aplaude, grita y vitorea, y si es mala se gamberrea, se hace un doblaje free stile en voz alta y se insulta al director.

Fuera de todo, es el festival mas recomendable que conozco si te gusta el género.

Esta edición sólo puedo opinar sobre los tres últimos días; desgraciadamente no pude asistir a todo el festival, al contrario que El Erudito, así que quizá sea él quien tenga que ampliar esta entrada.

A destacar, Rec de Jaume Balagueró y Paco Plaza. Ambientación muy buena y una atmósfera claustrofóbica muy bien conseguida, aunque la opción de utilizar todo el tiempo el estilo cámara al hombro llega a marear y creo que es el gran fallo de la película. Han pecado por intentar ser diferentes, no obstante resultó bastante buena.

También pude ver el primer capítulo de la segunda temporada de Masters of Horror, con un monstruo de lo más cthuliano (un chthonian). Este capítulo en concreto es algo flojillo, pero la serie en general es muy recomendable.

La película ganadora fue How to get rid of the others de el Danés Anders Rønnow. Sorprendiendo precisamente por ser la mas alejada del estilo del festival, no obstante muy interesante. Lo mejor, una proyección de The Rocky Horror Picture Show con fiesta incluida y dirigida por un grupo de actores. Si podéis asistir alguna vez a algo así no os lo perdáis.

No puedo terminar esta entrada sin comentar algo que no pertenece directamente al festival, pero que forma parte de todo por razones obvias: entre peli y peli, pinchito y txakolí.

Sigue otro festival, esta vez en Madrid. Propongo que entre todos los que estamos en la capital y los que se puedan acercar hagamos que éste sea tan canalla y divertido como el de San Sebastián.

Yo pienso asistir y liarla.

Así se ve el Triángulo

Sobrevolando el Océano Atlántico a más de 800 kilómetros por hora en un recorrido muy tranquilo, el capitán de la aeronave nos informa que nos encontramos a unos once mil metros de altura sobre el nivel del mar, en un sitio geográfico conocido como el Triángulo de las Bermudas.

Hasta ahí llegó el viaje tranquilo.


Ya lo habíamos reseñado aquí en las Diez Vacaciones Frikis, pero sin una imagen patente.

Tras mi regreso, sigo intacto y sólo puedo acusar algunas perturbaciones menores en el Game Boy y el iPod, así que todo lo sobrenatural que se le atribuye debe ser una patraña. Por eso voy a remitir mi informe a la base central alienígena abductora antes de seguir con las actualizaciones del blog.

Abrazos tentaculares a todos.

Puedes correr, pero...

Nuestro colega sectario Multimaníaco, a quien creíamos víctima de las intrigas cultistas navarras (muy poderosas incluso en la capital), ha regresado al mundo virtual con una entrada que nos parece bastante reseñable: un póster que mezcla, según sus propias palabras, "el Parody Motivation Generator de Despair.com que encontré en WTF Microsiervos y con el Cthulhu Warning Sign que encontré hace tiempo".

El resultado es éste:


El aviso tentacular ya lo habíamos reseñado aquí, en una serie de entradas sobre camisetas frikis, pero nos gusta el mensaje extra que enriquece el concepto.

Sobre todo, porque es verdad.

Las vacaciones de El Demiurgo

Tras un largo periodo de arduo trabajo, el Demiurgo ha conseguido reunir 17 días de vacaciones, de las cuales relataré tres grandes eventos más o menos freaks:

Son, por orden cronológico:

- Festival de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián.
- Visita de 7 días a Egipto.
- Concierto de Marilyn Manson en Madrid.

A lo largo de los próximos días publicaré una crónica de cada uno de estos eventos.


Vini Vidi Vinci

Para celebrar el cumpleaños del aquí escribiente, logramos conjuntar un mínimo de tres Sectarios el pasado Viernes. Uno de ellos, El Exiliado había retornado temporalmente de su exilio y la situación era doblemente propicia. El resto del Culto se encontraba disperso por este y otros Mundos. La gran celebración del Rencuentro tendrá lugar la próxima semana, pero desafortunadamente, seré yo el único no presente, así que otro la tendrá que narrar.

Aun así tuvimos la oportunidad de probar el Munchkin Cthulhu 2: Call of Cowthulhu, y ocurrió lo nunca antes acaecido. Un jugador muerto por el Gran Cthulhu: (ver foto)

Logró recuperarse, fue subiendo niveles, estuvo a punto de conseguir el 10º nivel matando a un Arkhamster...(hasta que apareció la Bovine Intervention...)

Dicho Arkhamster fue luego resucitado por El Erudito, y estuvo a punto de darle la victoria a éste, hasta que se transformó en un Hamster Innombrable Realmente Horrible y que se agitaba de Nivel 19.

Pero finalmente, la victoria fue a parar al Exiliado. Su segunda partida en 3 años y venció a dos expertos jugadores. Vino, vió y venció.

El siguiente episodio, el próximo sábado...

Un pequeño legado (y XIV)

(Para ver las partes anteriores entre otros relatos de los eones)

La última noche, tras el incendio, por primera vez en mucho tiempo, Wendell no tuvo pesadillas. Al despertar, a pesar de las pocas horas de sueño, se había levantado con una energía renovada, si rastro de esos terrores nocturnos que mermaban su descanso. Cuando nuevamente volvió a acostarse tras la agotadora jornada de visitas y preguntas, se durmió al poco, tranquilo por un trabajo bien hecho.

Se incorporó al oír un ruido. Se mantuvo en silencio por si sonaba de nuevo. Ahí estaba. Como alguien arrastrando los pies. ¿Habrían entrado en su casa? Con sigilo salió de la cama y abrió la puerta de un armario donde guardaba un revólver en un falso hueco. Abrió un poco la puerta, muy despacio. Miró a través de la rendija abierta y cerró violentamente la puerta. Notó en su mano algo viscoso donde debería estar su arma. Un pequeño ente bulboso parecía sonreírle con malicia. Lo lanzó contra la pared y al impactar escuchó un detonación que le despertó.

Se incorporó al oír un ruido. Jadeaba. Un mal sueño. Lo que había visto al otro lado de la puerta y lo que había sentido en su mano era tan real que casi le da un ataque. Necesitaba un poco de aire, de modo que abrió la ventana para que entrara le diera el fresco un par de minutos. Allí estaba otra vez ese hombre pero ahora Wendell no tenía miedo. Comenzó a gritarle, a amenazarle con que iba a llamar a la policía. El otro tan solo le señaló con un dedo, un dedo que se estiraba hacia él, convertido en un horrible tentáculo. El paisaje se deformó y una vez más veía esa inmensa, infinita, llanura con los horribles e imposibles seres al fondo pero ahora no se alejaban sino que caminaban o se arrastraban o levitaban o lo que fuese hacia él. El hombre se tiró al suelo y se arrastró hasta un rincón donde quedó temblando.

Se incorporó al oír un ruido aunque nuevamente se había incorporado en su cama. ¿Había despertado o no? ¿Seguía en esa pesadilla? Lágrimas de desesperación y locura afluyeron a su rostro demudado por el pánico y la incertidumbre. A su alrededor todo era silencio y por la ventaba se asomaba una luna menguante en una despejada noche otoñal. Todo en orden. Sí, todo en orden y tranquilo. Necesitaba agua. Respirando dificultosamente salió de la cama y se dirigió a la cocina para tomar el preciado líquido. Con el vaso lleno, se sentó para acabar de calmarse. Confiado por haber sido capaz de dormir la noche anterior sin necesidad de la medicación, se había olvidado tomarla de nuevo. Era eso. Esperaba no tener que tomarlas el resto de su vida. En cuanto acabara de formalizar los documentos necesarios para recuperar sus bienes, se tomaría un mes de vacaciones y se olvidaría de todos sus males.

Tras tomar el agua y dejar el vaso en la cocina, volvió al dormitorio con cierto nerviosismo por si las pesadillas se repetían de nuevo. Hasta ahora sólo le habían atacado en el primer sueño de modo que, con todo, ahora dormiría más tranquilo. Sobre la mesilla de noche reposaban un dietario con anotaciones de su trabajo y el vaso, que en esta ocasión no contenía agua.

Wendell trastabilló y chocó con la pared mientras veía que un extraño ser salía del vaso. Y salía y salía. Era como una serpiente de un color indefinido y sin ojos. El joven se tambaleó hasta el armario en busca de su revólver, abrió la puerta mientras vigilaba los movimientos de ese horripilante ser que estaba ya fuera del vaso y del que empezaban a salir protuberancias. Se giró para tomar el arma y no vio sino abismo ante él. Se dio la vuelta para buscar una salida cuando algo lo atrapó y lo alzó en volandas. El ser que ocupaba la habitación lo había enlazado en un extraño tentáculo que refulgía levemente con la luz irreal que emanaba de la puerta abierta. Lo obligó a mirar a través de ella mientras Wendell gritaba angustiado ante la visión de los seres que pretendían alcanzar la puerta. El ente que lo había aprisionado lo apartó de allí haciéndole mirar por la ventana, que rompió con otra de sus viscosas extremidades. Unos cantos en un idioma desconocido llegaron a sus oídos a medida que unos hombres se acercaban. Howards, Samuelson, Spencer y otras gentes de Arkham entre rostros desconocidos entonaban esa extraña salmodia. Lo sabían, ellos lo sabían.

Bruscamente el tentáculo tiró de él hacia atrás y obligó al abogado a mirar hacia el ser. Algo similar a una cabeza asomaba en lo alto del ser que ahora tenía más de dos metros de alto. La cabeza giró y Wendell vio su rostro. Un grito agónico y desgarrado surgió de su garganta y comenzó a llorar desperado. El rostro se acercó sonriente, abrió la boca y después solo la negrura.

El médico retiró el estetoscopio del pecho de Wendell confirmando con un gesto adusto que estaba muerto. Preguntó a la aún temblorosa Mildred, ama de llaves y cocinera de la casa, qué había sucedido exactamente. Ella respondió que no podía contestar con certeza pues unos terribles gritos la despertaron pasada la media noche. Bajó las escaleras alarmada al darse cuenta de que esas desgarradoras voces provenían de la habitación su dueño. Golpeó en la puerta pero al no obtener más respuesta que un extraño gorgoteo, decidió abrirla. Además estaba preocupada por unos extraños cantos que sonaban en la calle.

El joven estaba tumbado sobre las sábanas, lo vio con el cuerpo muy tenso y rígido. Parecía que los ojos se le iban a salir de las órbitas fijos en un punto del techo pero como sin ver. Cuando se acercó para intentar ayudarle a incorporarse, el hombre, con una rápida mano, la atenazó y dijo unas palabras sin sentido alguno para la mujer: “Ha vuelto. Yo lo maté pero ha vuelto. Se acerca con esos monstruos. Se acercan. Estamos perdidos. Yo lo maté. Su cara. ¡Oh, su cara!”

Wendell dio un último grito, como expulsando el alma, y dejó caer su brazo, quedando su cuerpo inerte sobre la cama.

Dancing Cthulhu


Navegando por la red, investigando arduamente como se espera de cualquier buen PJ, buscaba una conexión, mensajes que llevan los rituales, danzas y cánticos de invocación al gran cthulhu...(o a Glaaki por recordar ciertos sucesos en casa de nuestro querido amigo Ricardo Montesinos...).

Así me topé con el blog "El infierno de tu sonrisa", un gran descubrimiento:

"Hasta donde yo sé, Howard Philips Lovecraft no era un consumado bailarín. Ni siquiera se le recuerda canturreando el hit del verano en la animada Providence. En la extensa, por decir algo, biografía realizada por Sprague De Camp no se nombra, cita o refiere actividad social lúdico festiva más allá de reuniones con otros escritores, supongo tan animados como él mismo, o una salida en nochevieja en la que se atrevió a probar el alcohol.
La mayor parte de sus monstruos en los mitos no pasan del canto ritual o del "canto de sirena" que, aparentemente, los profundos entonaban al caer la noche en las costas rocosas cercanas a Innsmouth. La mayor parte de aquellos seres murmuraban desde la oscuridad, susurraban oscuros secretos o mascullaban letanías oscuras. Como los chicos de Dark Funeral.
Pero en el fondo, en el último resquicio de ese corazón victoriano que latía dentro del seductor de Nueva Inglaterra, la música era importante, hasta necesaria. Por eso impregnó de su magia a la mayor e inmortal de sus creaciones: Cthulhu

Así que para celebrar el no-fin de mundo, por si no lo saben, Cthulhu surgirá del fondo del océano pacífico un dos de abril cualquiera, todos tenemos la oportunidad de disfrutar de las sutiles artes danzantes del más querido entre los primigenios. En Dance,Cthulhu,Dance se puede elegir la canción de karaoke que más le guste para que baile en su ordenador"


También otros dioses no se quedan atrás para la mejora y difusión de sus danzas y rituales de invocación. Recientemente Nyarlathotep en su forma humana ha realizado las siguientes investigaciones para la mejora en la calidad y ejecución de sus danzas rituales de invocación.




Esto no tiene, por supuesto, nada que ver con las actividades del Bardo en su trabajo.

Quede Claro!

ïa ïa Fhtagn!

Sagrado Corazón de Cthulhu

Abandono por una semana estos mares para irme a uno de estos países que te permiten pasar de un océano a otro en menos de trescientos kilómetros, jungla tropical de por medio. Y dejo, para reflexionar, estas imágenes que me hacen pensar en lo que sería una adoración al Sagrado Corazón de Cthulhu (si éste tuviera, cosa que dudo).

Ilustraciones de Ben Lawson, vistas en el ecléctico Raincoaster.

No más del Arcano hasta el próximo jueves, abrazos tentaculares a todos mientras tanto.

Revista Cthulhu

Las revistas de relatos siempre han sido el motor más duradero y prolífico de la literatura fantástica. No en vano de las páginas de Weird Tales salieron las primeras obras de Lovecraft, por poner un ejemplo cercano de muchos que se me vienen a la mente. Y aunque son un producto que lleva una mala racha desde hace años, nos alegramos de que en los albores del 2008 vea la luz una publicación como esta.


Los entregados letrados de la Revista Cthulhu llevaban un buen tiempo impulsando esta encomiable iniciativa, aunque de forma irregular en su aparición y distribución. Parece que ahora, de la mano de Diábolo Ediciones, la cosa mejora de forma notable.

"Ojalá que esta apuesta consolide definitivamente una publicación que pretende llenar un vacío importante en el panorama comiquero español (el del cómic de terror y fantasía, ausente desde hace muchos años)..."

Desde diciembre, cómics y relatos de terror en 68 páginas por 5,95€. Bien merece la pena echarle el tentáculo a la revista.

Habla Lovecraft

Se nos había pasado por alto, pero la siempre elogiada Petite Claudine tuvo a bien recordarnos la aprición de este increible trozo de video en internet, una entrevista grabada en 1933 donde podemos ver a un tímido pero interesante H.P. Lovecraft. (A falta de confirmación al respecto suponemos que es real, aunque a los sectarios siempre nos asaltan las dudas).

En todo caso, basta con verlo y sobran las palabras.



ACTUALIZACIÓN: El propio William Gibson, uno de los primeros en llamar la atención sobre el corto, ha reconocido en su blog que se trata de un engaño muy bien hecho (como ya anotaba el Erudito). Él y yo hemos caído con gusto en la trampa de la película de Cthulhu, esa donde sale Tori Spelling.

Ay.

Un pequeño legado (XIII)

(Para ver las partes anteriores entre otros relatos de los eones)
Wendell dio un paso atrás, dejando que el cuerpo inconsciente de Christopher se desplomara sobre el suelo. Tras unos instantes de confusión, supo qué hacer. Unas pocas ascuas sobre la alfombra cercana la prenderían originando un incendio que acabaría con su odiado hermanastro, él daría el aviso de incendio, un poco tarde por supuesto, y quedaría como el héroe que intentó salvarlo. Sólo esperaba que nadie hubiera visto su coche.

Con un atizador esparció parte del contenido de la chimenea y esperó a que prendiera. Cuando las primeras llamas se originaron, Wendell arrastró una de las sillas y la puso sobre el cuerpo inmóvil de Christopher. Quemó un periódico y mientras ardía, incendió la tapicería. Quería asegurarse de que no podría salir. Con el mismo diario, quemó otras zonas de la sala. Lo tiró en medio de la estancia y se encaminó a la puerta de la cocina. Por fortuna, el servicio no se había despertado o no estaba en la casa. Si se hallaban en su cuarto… en fin, mala suerte. Aunque la luz de su habitación estaba apagada, eso le había parecido al acercarse a la casa, puede que le hubieran visto llegar, de modo que tal vez le viniera bien su muerte. Echó una ojeada antes de salir. Nadie. En esa época tan cercana al invierno la gente prefería permanecer al resguardo de sus hogares que en la intemperie.

Cuando estuvo fuera, se dirigió a su coche furtivamente. Entró, lo arrancó y se dirigió nuevamente a la mansión. El incendio ya estaba adquiriendo proporciones notables y las luces de algunas casas se encendieron. Wendell comenzó a gritar y a avisar del incendio. Aporreó la puerta de la casa más cercana pidiendo que avisaran a los bomberos y aconsejando que abandonaran sus casas por si el incendio se propagaba. Advirtió del peligro a otras casas cercanas. Pronto se formó un alboroto: la gente salía en tropel de sus hogares para contemplar con ojos pasmados cómo lenguas de fuego devoraban la estructura de madera. Algunos, con la intención de salvar a los posibles habitantes, intentaron entrar pero el fuego era ya demasiado intenso y se había extendido lo suficiente para poder acercarse lo suficiente. Unos gritos en el piso superior hicieron alzar los ojos. Una mujer chillaba aterrada. Tras ella se vislumbraba un hombre igualmente espantado. Una campana alertó a todo el mundo de la llegada de los bomberos, a los que rápidamente hicieron paso. Wendell, con una máscara de nerviosismo y terror, les advirtió de que su hermano –no su hermanastro-, su pobre hermano, debía de estar igualmente en el interior de ese infierno.

Los bomberos se pusieron a trabajar velozmente, la bomba de agua fue accionada por dos de ellos, otros extendían la manguera y un grupo de cuatro extendió y tensó una lona para que los sirvientes saltaran a la misma. Primero ella y luego él, consiguieron lanzarse a la seguridad del exterior y ser rescatados ante la algarabía general. Wendell los miró con cierta precaución; ellos le vieron pero no pareció que le acusaran de nada, lo hizo que el abogado soltara un sonoro suspiro. Una mano se puso en su hombro al tiempo que lo felicitaban. Si no hubiera sido por él, no se habrían salvado. Él rápidamente recuperó su papel de hermano temeroso y comenzó a preguntar si había noticias de Christopher. Quienes lo rodeaban primero se miraron entre ellos, luego a la casa y después intentaban no cruzar sus ojos con los del letrado. Este bajó la cabeza y se cubrió el rostro con las manos, con la verdadera intención de que no vieran cómo una enorme sonrisa afloraba en sus labios. Era imposible que ese bastardo hubiera sobrevivido.

Un segundo coche contra incendios acudió al rato para impedir que el incendio se propagara a las casas cercanas. Durante cerca de dos horas lucharon con denuedo contra las llamas, aunque no albergaban esperanza alguna de encontrar con vida al Christopher. En efecto, cuando la casa fue lo suficientemente segura como para arriesgarse a entrar, un bombero penetró en ella para salir al poco con la mirada gacha y moviendo la cabeza. Wendell había logrado su victoria.

Tras dejar el periódico sobre la mesa, el abogado tomó su desayuno mientras pensaba en sus siguientes pasos. En cuanto su refrigerio, pondría en marcha los mecanismos necesarios para recuperar la herencia paterna y -¿por qué no?- para ver si podía adquirir parte de la empresa de su difunto y amadísimo medio hermano. Al fin y al cabo él era, a falta de alguna desagradable sorpresa, su pariente más cercano. Esperaba que no hubiera testamento de por medio, complicaría mucho su labor.

El día resultó fructuoso, vestido de negro y fingiendo pesadumbre consiguió asegurarse la ayuda de diversas autoridades de Arkham para recuperar lo legítimamente suyo. Él era una gran persona, ¿no había intentado salvar a su hermanastro? ¿No había alertado a los vecinos del peligro? En el registro civil comprobó que no existían parientes conocidos de Christopher por parte materna aunque debían consultar con Boston. Además, en el juzgado, recibió otra gran noticia al constatar que no había documento alguno que expresase la última voluntad del muerto. Todo iba a salir bien.

Un pequeño legado (XII)

(Para ver las partes anteriores entre otros relatos de los eones)

Ya era de noche cuando aparcó su coche en un callejuela con pocas ventanas cerca de la mansión de Christopher. El camino de vuelta le había servido para reflexionar. Quería acabar con su hermano pero ¿era realmente necesario matarlo? Quizá estuviera más que dispuesto a pagar por su secreto, quizá podría obligarle a arrastrarse como la alimaña que era. Sí, humillarlo y hundirlo. Y cuando le hubiera sacado todo lo que deseaba, haría pública su verdadera y macabra ocupación. Qué placer un juicio público con la prensa en primera fila. ¿Qué harían entonces sus secuaces? Esos grandes abogados, tan prepotentes y autosuficientes. Ellos también caerían.

Dio dos fuertes aldabonazos y esperó. Una cortina se entreabrió en un lateral de la planta y unos segundos más tarde Christopher abrió la puerta con rostro sorprendido y el reloj de bolsillo en la mano. Un gesto desconfiado cruzó su semblante al ver la sonrisa de depredador de Wendell quien, tras un escueto “hola”, le dijo que tenían que hablar de negocios muy delicados y añadió: “especialmente para ti”.

Si más comentarios se acomodaron en la misma sala en la que había hablado aquella lejana vez hace más de un año. La luz tenue y oscilante de una pequeña chimenea originó una danza de zarcillos de sombra que enmascaraban los gestos de los dos. Christopher, a pesar de haber sido interrumpido en su lectura y de sus sentimientos, o falta de ellos, hacia su hermanastro, estaba sumamente intrigado por esa visita nocturna y por el semblante triunfal de Wendell que decidió comportarse de manera educada y no expulsarlo. Cuando lo contrató en su momento, no lo hizo por arrepentimiento ni mucho menos por amor fraternal. Él era un hombre pragmático y sabía que su medio hermano era inteligente y que haría un buen trabajo, añadiendo además la necesidad de recuperar la estima del resto de la sociedad, lo que le impelía a un sobreesfuerzo. Lo cierto era que no se había equivocado. En consecuencia, merecía la molestia escucharle. Quizá pudiera obtener algún beneficio.

Ambos estaban sentados en la penumbra, frente a frente, en una mesa en la que reinaba una botella de cristal que contenía un güisqui añejo del que Christopher sirvió dos vasos. Su hermanastro permanecía en silencio, con una sonrisa esbozada en los labios. Tras un primer trago de la bebida ocre, el dueño de la casa arqueó interrogativamente las cejas, cediendo la acción a su invitado.

Wendell jugueteó unos instantes con el vaso mientras degustaba el momento, la dejó con suavidad en la mesa y fue directo al grano. Le exigió todo lo que le había robado, el legado de su padre, todo lo que le había usurpado y que le pertenecía por derecho legítimo. Él era el auténtico heredero y no un desgraciado bastardo, una mal parido con aires de grandeza. Le explicó cómo se lo iba a devolver. En qué fecha qué parte de la herencia.

Si le hubiera hecho caso… Si hubiera atendido a sus amenazas de hacerlo público, de avisar a la prensa e incluso a la policía sobre lo que había descubierto… No se habría visto obligado a hacer lo que hizo. Aunque, en le fondo, lo hizo con gusto.

Christopher había permanecido en silencio, escuchando atento todas las amenazas de su hermano. Ni siquiera le había interrumpido, limitándose a dar algún trago a su vaso de cuando en cuando. Su actitud cambió cuando llegaron las amenazas de airear sus actividades, su membresía, sino mandato, de aquella secta infecta que celebraba esos asquerosos ritos. En este momento se levantó y se acercó al fuego despacio, centrado en las llamas y cavilando. Wendell le espetó una última acusación: cómo se había atrevido a mancillar de esa forma la memoria de su padre. Su hermanastro le miró incrédulo durante unos segundos y luego estalló en carcajadas.

No hizo falta que dijera nada, el abogado comprendió que sus más íntimos temores, aquello a lo que se negaba responder, a pesar de las sospechas, era cierto. Su padre también formó parte en su momento de aquellos horripilantes ritos. Su progenitor era uno de ellos una de esas parodias de ser humano, que se reían de la sagrada creación. El mundo de Wendell se deshizo, estallo en millares de esquirlas que se clavaron en su alma. En todo su ser solo cupo la rabia hacia su familia, hacia su legado. Espoleado por la fuerza del odio, se alzó como un resorte de la silla y se abalanzó sobre su aborrecido hermanastro, empujándolo contra la lumbre. Este trastabilló, golpeándose la nuca contra la parte superior del hogar, cayendo sin sentido sobre el abogado.

Halloween Freak Parade...

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, ¿No?. Pues aquí dejo 5 de lo acaecido ayer en el Halloween del Entreacto. Vds., pongan las palabras.

 
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