Un pequeño legado (IX)

(Para ver las partes anteriores entre otros relatos de los eones)
Despertó empapado en sudor y jadeando. Se levantó y se dirigió a la cocina, en la planta baja, para tomar un poco de agua. Tomó un vaso y, al girarse, le pareció ver por un instante un rostro a través de la ventana. Era el mismo que había visto en Boston; o eso creyó. Al fijarse bien, la cara había desaparecido entre los árboles a los que daba la parte trasera de la casa. Tras unos segundos, al no aparecer de nuevo, apartó la vista y se cercioró de que todas las puertas y ventanas estaban bien cerradas. Corrió todas las cortinas que estaban abiertas y con cierta inquietud se dirigió a su dormitorio, olvidada la sed junto al vaso vacío sobre una mesa de la cocina.

Le costó mucho conciliar el sueño y sólo pudo dormir un par de horas. Las pesadillas le dejaron tranquilo durante las escasas horas de sueño. El despertar le acompañó con un fuerte dolor de cabeza. Un baño le relajó y le permitió centrarse en lo que creía real. Alguien le estuvo espiando, sin duda alguien de su hermanastro. Tenía dos opciones, ser más cuidadoso e intentar despistarlo o una acusación frontal. Descartó estaques no disponía de las suficientes pruebas de la actividades de Christopher y una acusación semejante fácilmente podría volverse en su contra. Debía encontrar la manera de seguir con sus indagaciones… o encontrar a alguien que las hiciera por él. Un nombre acudió a su mente: Efraim Cutter. “Manos de plata” Cutter. Le había librado de una severa condena gracias a un defecto de forma en la acusación aunque Wendell sabía perfectamente que era culpable de los robos de los que se le acusaba “Todo el mundo tiene derecho a un juicio justo”. Le encantaba esa frase.

Una llamada a Boston sirvió para concertar una cita al día siguiente en un restaurante de Arkham. Le costó un poco convencerle pero una velada amenaza sobre recuperar ciertas pruebas de cara a un nuevo proceso disipó toda reticencia de Cutter a aceptar la petición del abogado. Había gente que no entendía el concepto de devolver un favor. El resto de la jornada lo dedicó a su trabajo en la oficina, a base de café y azúcar. Volvió extremadamente cansado a su residencia y ni siquiera cenó antes de acostarse.

Las pesadillas volvieron. Fueron breves al despertar Wendell antes de que esos seres le tocasen. Estaban más cerca, eran más detallados y su olor era más penetrante. Un aroma pútrido, una esencia muy antigua, descompuesta e incisiva. Se levantó y dirigió al baño para refrescarse un poco. Quizá demasiado café y azúcar habían exagerado los sueños intranquilos de las noches anteriores. Al día siguiente acudiría al médico para que le recetara algo que le permitiera dormir y descansar. Antes de volver a la cama, se asomó discretamente por varias de las ventanas del piso superior pero no le pareció ver a nadie. Supuso que había espantado al espía de su hermano. O que este era más cuidadoso.

El resto de la noche pudo dormir sin que esos extraños sueños le asaltaran. Parecía que sólo los tenía durante su primer descanso. Así se lo indicó al doctor, quien le recibió esa misma mañana. Tras una serie de preguntas en las que no descubrieron otros síntomas, el galeno preparó en la parte trasera de su consultorio un tranquilizante indicándole que lo tomara una hora antes de acostarse.

Peligro de lana

Ciertas imágenes del Gran Cthulhu pueden acabar con la cordura del que las observa por diferentes motivos.

Ésta en particular es aterradoramente... tierna.


Visto en My Confined Space.

Tekeli-li

22 de marzo- La oscuridad había aumentado sensiblemente, atenuada tan sólo por el resplandor del agua reflejando la blanca cortina que teníamos delante. Múltiples aves gigantescas y de un blanco pálido volaban sin cesar por detrás del velo, y su grito era el eterno

cuando se alelaban de nuestra vista. En este momento, Nu-Nu se agitó en el fondo de la barca; pero al tocarle vimos que su espíritu se había extinguido. Y entonces nos precipitamos en brazos de la catarata, en la que se abrió un abismo para recibirnos. Pero he aquí que surgió en nuestra senda una figura humana amortajada, de proporciones mucho más grandes que las de ningún habitante de la tierra. Y el tinte de la piel de la figura tenía la perfecta blancura de la nieve.

Edgar Allan Poe, Las Aventuras de Arthur Gordon Pym (1838)





Estábamos en medio de la vía mientras aquella maleable columna de negra y fétida iridiscencia de pesadilla, rezumando apretadamente contra las paredes del túnel, avanzaba por el recodo de quince pies de anchura, cobrando infernal velocidad y empujando ante ella una vorágine de desvaídos va res emanados del abismo. Era un algo terrible, indescriptible, mayor que cualquier tren subterráneo, un conjunto informe de protoplasma burbujeante, tenuemente luminoso y con miríadas de efímeros ojos que se formaban y desvanecían constantemente como pústulas de luz verdosa cubriendo completamente el frente que llenaba el túnel y que estaba a punto de abalanzarse sobre nosotros aplastando en su camino a los desalados pingúinos y resbalando sobre el reluciente suelo que, junto con sus congéneres, había limpiado aviesamente de toda clase de basura. Aún volvió a oírse aquel grito ultraterreno y burlón:

Y fue entonces cuando recordamos al fin que los satánicos shogoths, dotados por los Primordiales de vida, capacidad mental y diversas configuraciones de órganos maleables, pero carentes de lenguaje hablado, excepto aquel que expresaban los grupos de puntos, carecían también de voz, exceptuando los sonidos que imitaban de sus desaparecidos amos.

H.P. Lovecraft. En las Montañas de la Locura (1931)

Esto no es nada serio

De hecho, este blog no es nada serio. Es decir, lo que aquí se dice, reflexiona, comenta o analiza tiende más a ser un producto del ocio y los vagabundeos mentales, que una veraz imagen del pensamiento del autor. Y por eso nos desligamos de acusaciones formales de prácticas rituales, incitaciones de terrorismo cultista o sacrificios reales de vírgenes. Lo cierto es que apenas nos reunimos, no tenemos voluntad para concertar, y las únicas vírgenes que hemos visto últimamente son de yeso. Por eso, esto no es nada serio, para los que todavía no se han dado cuenta (no está de más recordárselo a los fieles lectores y a nosotros mismos).

Pero lo que quería realmente comentar en esta entrada es lo poco serio que es el blog LOLTHULHU, que sigue una corriente muy arraigada en internet de ponerle frases tipo chat a las fotos, para hacerlas supuestamente más divertidas. Entre las que hay, me quedo con ésta.


Más fotos tipo LOL (acrónimo para chat en inglés de laughing out loud: muriéndose de la risa) enla página de I Can Has Cheezburguer, tal vez el más famoso de todos.

No... no es nada serio.

Un pequeño legado (VIII)

(Para ver las partes anteriores entre otros relatos de los eones)

Junto al nombre, la luz de la consciencia volvió a los ojos del canónigo. Murmuró una torpe disculpa y se enderezó en su asiento. Wendell no supo cómo reaccionar y un incómodo silencio se instaló en el despacho. La entrada del coadjutor rompió la quietud. Una visita, dijo, de cierta dama bostoniano, la cual, al parecer, ya había intentado hablar con el sacerdote y, a juzgar por el gesto mezcla de desagrado y hastío acompañado por un bufido, este había hecho lo posible por evitarlo. Se levantó disculpándose ante el joven por la necesidad de atender a aquella insistente dama además de por su comportamiento durante la entrevista. Wendell, en cambio, contestó que en modo alguno se sentía ofendido o simplemente molesto y que le agradecía que le hubiera hecho partícipe de esa terrible historia. Añadió, luciendo la mejor de sus sonrisas, que eso no tenía por qué enturbiar la cordial relación que mantenía con Christopher pues, al fin y al cabo, nadie es responsable de los pecados de sus padres. Él cuidaría de su hermanastro y lo vigilaría de cerca. Muy de cerca.

El canónigo le agradeció su devoción fraterna y le aseguró que rezaría para que cumpliera sus objetivos.

- No olvide hacerlo padre. Por favor.

Wendell abandonó la catedral y se encaminó a un restaurante cercano a la estación de tren. Era poco más de mediodía y un primer conato de hambre se presentó en su estómago, espoleado por la satisfactoria información obtenida. La imagen empezaba a volverse nítida; si bien era cierto que hasta entonces solo jugaba con hipótesis y conjeturas, también era cierto que todas apuntaban en la misma dirección. La excursión nocturna junto a sus secuaces, ese libro tan extraño, el macabro e impío grupo al que pertenecía su madrastra... De nuevo, otra sospecha se cruzó en su mente. ¿Acaso su padre, por cuyo recuerdo y legado estaba dispuesto a bajar al abismo de los asesinos, sabía lo de esa... esa secta? Más aún, ¿era parte de ella? Se paró en medio de la calle atenazado por esa terrible idea, se llevó las manos a la cara y, al finalizar este gesto, le pareció ver en una esquina una cara conocida. Le sonaba de Arkham. Rápidamente recuperó el aplomo y dirigió sus pasos hacia allí. Al verlo la figura se escabulló entre la gente. Wendell intentó seguirlo pero pronto vio la futilidad de su pretensión, de modo que cesó en su búsqueda y se encaminó a la estación para tomar el rápido de las cuatro, convertido su cerebro en un remolino de atribulaciones y perdida el hambre inicial.

Ya de vuelta a su hogar, Wendell no consiguió centrarse en su trabajo y necesitó dar un paseo por un bosquecillo cercano para lograr calmarse y decidir qué hacer a continuación. Era fundamental que confirmara sus sospechas. No podía acabar con su hermanastro sin más pues aunque su pantomima había surtido efecto y ahora muchos de los que, tras el juicio, sólo hablaban con ese malnacido, ahora nuevamente le saludaban e incluso charlaban amistosamente con él aunque sabía que mientras no se librara de Christopher, llevaría ese estigma del perdedor bien a la vista de todo el mundo por mucho que intentara evitarlo. Daba igual si intentaba mantener su nombre fuera de la conversación o si lo mencionaba fingiendo una indiferencia. Debía destruirlo. Acabar con él. Aunque tal vez eso no significara necesariamente matarlo. Sabía que esa Emma pertenecía a ese grupo de monstruos, se temía que su padre también tuviera algo que ver, lo más seguro por influjo de esa mujer, su hermanastro guardaba a buen recaudo ese extraño y terrible libro... Pensó en la noche de viernes en la que había allanado la casa de su hermano, se había alegrado de verle marchar pero desconocía a dónde había ido. Puede que a una fiesta pero ese bastardo no tenía ninguna fama de juerguista, además no tendría sentido que hubieran vuelto tan pronto. Tenía que ser otra cosa y si sus sospechas eran ciertas podía sacar gran beneficio. Tenía que seguirle y averiguar si había heredado los impíos y escalofriantes hábitos de su madre.

Esta idea le reconfortó y volvió a su morada a planificar con más detalle el curso de acción. Necesitaba averiguar si la salida nocturna de su hermanastro se producía de manera habitual, en fechas concretas o era algo esporádico. En este último caso sus ideas se desbaratarían y dependería únicamente del azar de modo que se centró en las otras. Era obligatorio acostumbrarse al camino de salida del pueblo, conocer cada bache y cada curva porque, si quería seguir el coche de su hermanastro, tendría que conducir con la mínima luz o incluso a oscuras por lo que era necesario reducir todos los riesgos posibles.

Esa noche volvieron las pesadillas. Nuevamente fue acosado por seres informes y tentaculares que trataban de beber su ánima, de alimentarse de su esencia vital. Nuevamente esos ojos ciegos que habían contemplado eones oscuros le examinaban y su pútrido olor envolvía el entorno. Eran reales en ese mundo onírico que nos separa del caos de la inexistencia. Su piel allí desarrollaba toda su capacidad sensitiva y el pánico se convertía en algo tangible. Formas bulbosas destilaban un color que al tiempo era una miríada calidoscópica. Nuevamente los sueños de muerte. Pero ahora los sentía más cercanos a la vigilia.

De Vermis Mysteriis

Aun antes de abrir aquel libro maldito, sabía que encerraba una maldición. El olor a moho que desprendían sus páginas antiguas traía consigo un vaho que parecía brotar de la tumba. Sus hojas descoloridas estaban carcomidas por los bordes.

Su encuadernación de cuero estaba roída por las ratas, acaso por unas ratas cuyo alimento habitual fuera singularmente horrible.


Robert Bloch, El Vampiro Estelar



Éste y otros libros malditos en la página de Flickr de Arcanheretic88, quien (al parecer) se encarga de su fabricación detallada y cuidadosa. Un ejemplo más en esta bella Biblia Cultista.




Un reporte más desde las Tierras del Caos en las que me encuentro (de las cuales también huyó el Exiliado, ganándose así el nombre que lo identifica). Aún me quedan días, pero seguiré intentando mantenerme en contacto, mientras las intrincadas conexiones de la misteriosa secta Telefónica (sí, Erudito, es la misma pero con puntos menos de cordura) me lo permitan.

Un pequeño legado (VII)

Dos días más tarde se encontraba en la sacristía de la catedral de la Santa Cruz, frente al canónigo Richard O., un hombre cercano a los setenta años, de aspecto algo rechoncho y vestido con una sotana negra impoluta. Wendell, jugando nuevamente la baza del hombre arrepentido, se presentó como el hermano humilde que quiere redimir su avaricia para lo que buscaba algo sumamente especial para su medio hermano. Le contó al religioso que tal vez algo relacionado con su madre podría ser eso especial que necesitaba para congraciarse. El sacerdote se mostró inicialmente encantado de ayudarle. Inicialmente. Tras ordenar a un coadjutor que buscara la partida de nacimiento de Christopher y que se la trajera, al leer el nombre de la madre, su rostro tornó sombrío y macilento. Una mirada inquisitiva no obtuvo respuesta en su visitante más allá de un gesto de incomprensión. Wendell no entendía el motivo de ese rostro interrogante y le invadió una sensación de inquietud y extrañeza. Tras unos segundos de silencio, el canónigo cerró la carpeta, se acomodó en su sillón y con voz tranquila le dijo a su ayudante que abandonara la sacristía. Una vez solos, preguntó a su visitante qué sabía sobre la madre de su hermanastro. La extrañeza de Wendell aumentó y titubeó al decir que no sabía nada, ni siquiera cómo había conocido a su padre. El religioso lo contempló con seriedad, mientras se mordía el labio inferior, dudando si revelar la verdad al joven. Finalmente inspiró y se decidió a continuar.

Emma P. no había recibido un entierro cristiano. Se había demostrado su participación en actos de brujería y adoración al demonio. Lo más terrible fue el ritual en sí que el propio sacerdote había contemplado cuando acudió junto a la policía a una mansión alertados por un inculto criado negro, asustado por los sonidos terribles que se oían desde la casa en la que se vivían, al otro lado los terrenos de un reputado hombre de Massachussets. A él le habían llamado por sus conocimientos de medicina, al estar el médico del pueblo de viaje. Al acercarse a la residencia, oyeron un grito agónico y un histérico canto que envolvía el lugar. Entró precedido por la policía. En el salón principal estaba sucediendo una escena dantesca: una docena de hombres y mujeres, desnudos y salpicados de sangre, se repartían las vísceras de un joven al que habían destripado sobre una mesa. Uno de los policías no pudo soportar la visión y perdió los nervios; comenzó a disparar sin un objetivo concreto. Los cánticos, que habían cesado al entrar los agentes y el sacerdote, trocaron en gritos de pánico. Parte de los oficiantes de esa terrible ceremonia se abalanzaron sobre los llegados, lo que obligó al resto de policías a abrir fuego. La masacre apareció en varios periódicos pero, al ser el dueño de la mansión un importante miembro de la comunidad, pronto se tapó el asunto. A pesar del horrible acto que se estaba cometiendo, el padre Richard O. hizo lo que cristianamente debía y logró salvar la vida a dos de los presentes, si bien fueron posteriormente juzgados y condenados a la horca. Ninguno de los participantes en esa macabra e impía celebración recibió un entierro cristiano ni sus cuerpos se hallan en camposanto alguno sino que los sepultaron en una fosa común donde antiguamente se enterraba a enfermos de tisis y otros apestados.

Tras la narración del cura, Wendell reflexionó durante unos instantes y preguntó al canónigo si recordaba qué era los que cantaba esa gente. Procuró darle a la pregunta un tono de mera curiosidad morbosa, sin mostrar el real interés que le suponía. Su interlocutor, sumido en su memoria no consideró la pregunta fuera de lugar y le contestó que, si bien no le venían a la cabeza las palabras exactas, si recodaba que decían algo en latín y que había algo que repetían, no sabría decir si como nombre o como calificativo de alguien: el Innombrable.

En tierras del caos

Ilustración de John Coulhart

De alguna forma poco clara, Lovecraft describió a Azathoth como un dios ciego y loco, desconocedor de su propia perversidad, sentado en un punto del universo donde confluyen todos los males.

De alguna forma siento que voy allí ahora, a tierras que le pertenecen, a un punto geográfico y real del universo en donde toda maldad imaginada ha sido alguna vez posible, pero donde también se encuentran "medianoches violetas, resplandeciendo con polvo de oro; torbellinos de oro y fuego arremolinándose desde los más lejanos espacios, cuajados con perfumes de más allá de los mundos." (Azathoth, H.P. Lovecraft)

Una zona donde pelean con zaña la belleza y el horror, donde "... ciudades grises elevaron hacia cielos velados por el humo torres altas, temibles y feas, a cuya sombra nadie podía soñar sobre el sol ni las praderas floridas de la primavera..."

Viajo allí, a la tierra que me llama y que me hizo lo que soy, para sobrevivir por treinta días a su hermoso y cruel abrazo. ¡Hasta entonces!

El Bardo en acción

Tras semanas de un estado de semi inconsciencia en el que el Bardo se movía entre teorías musicales de inescrutables significados, por fin pude obtener el beneplácito para enseñar en público la primera escena que presencio de sus excelentes dotes al piano.

La calidad del video y del sonido es precaria, por lo rudimentario de la herramienta de grabación, pero se distinguen fácilmente los buenos acordes, que es lo importante:



Una versión más extensa, donde el solo de saxofón eclipsa a los demás instrumentos, pero hay mejor sonido, se puede ver aquí. Por último, una aclaración: el que no entienda qué hace tal video en un blog como éste, es porque no conoce los bajos niveles de cordura que maneja el Bardo.

Cartografía lovecraftiana

Andy Logam-Tan, escritor singapurense, tiene una interesante colección de mapas de sitios inexistentes. Tres bellos ejemplos, sacados de la mitología cthulhiana:



En la página se pueden ver otros mapas interesantes como el de Gotham City o un esquema del Berlín ideado por Hitler.

Educación Friki

Detalle de conversación captada a bordo de un AVE de Tarragona a Madrid:

Mamá, mamá, ¿a los trolls les gusta el sol?

No, hijo mío, si a los trolls les da el sol, se convierten en piedra...


¡Qué gran ejemplo de educación friki. Sólo espero que algún día mis futuros retoños sean como ésta.

Geometría no euclidiana o Einstein visita R'lyeh

¡Bienvenidos al post más chapa de todo el blog! A no ser que os gusten las curiosidades literario-matemáticas... si es que eso existe.

Los que hayáis leído varios cuentos de Lovecraft, sin duda os habréis encontrado con edificios, objetos o similares de geometría no euclidiana. ¿De dónde sacó el escritor esta idea?

Uno de los principales pasatiempos y placeres de HPL era la astronomía, lo que fácilmente nos puede hacer suponer que recibía o compraba publicaciones relativas a ese tema. Y aquí quería llegar yo, a lo de “relativa”. En 1.905, Albert Einstein formuló su Teoría de la Relatividad Especial (o Restringida). Durante los siguientes 15-20 años, el alemán continuó con sus desarrollos para elaborar la Teoría General de la Relatividad. Estas teorías, entre otras cosas, ayudan al cálculo de distancias y posiciones estelares, lo que claramente la relaciona con la astronomía. Para poder elaborarla a Einstein no le servía la geometría euclidiana (la que estudiamos en el colegio) y utilizó las geometrías no euclidianas.

¿Pero qué es la geometría no euclidiana? Empecemos por el principio.

Allá por el siglo III a.C., Euclides de Alejandría publicó el que probablemente es el tratado matemático más importante de la historia: Los elementos. A lo largo de los trece volúmenes que lo componen, el griego desarrolla la única geometría conocida hasta el siglo XIX. Toda ella la fundamenta en cinco axiomas. El primero es el de “entre dos puntos cualesquiera se puede trazar una línea recta”. El segundo, tercero y cuarto son poco más o menos igualmente comprensibles. El problema viene con el último: dada una recta y un punto externo a ella, se puede trazar una paralela a dicha recta que pase por el punto.

Aunque parezca sencillo, a la hora de aplicar este axioma a sus demostraciones, Euclides se encontró con que se podía retorcer la idea pero no especificó cómo (no supo o no quiso decirlo). Además, esto es lo importante, este axioma le sirvió para demostrar que la suma de los ángulos de un triángulo es de 180 grados. Sin embargo, veinte siglos después, a principios de XVIII, un jesuita matemático italiano llamado Saccheri hizo esta no tan inocente pregunta en un estudio sobre Euclides: ¿Y si no sumaran 180 grados?

Durante el siglo siguiente, varios matemáticos trabajaron en esta idea hasta que se dieron cuenta de que esta característica de los triángulos sólo se cumplía en superficies planas. Supongamos que tenemos una esfera hueca. Si dibujáramos en su exterior un triángulo y luego midiéramos sus ángulos y los sumáramos nos daría un total superior a 180 grados. Si cortáramos la esfera y dibujáramos el triángulo en su interior, la suma de los ángulos sería inferior a 180 grados. La geometría euclidiana sólo es un caso específico de la geometría general porque no sirve para cuerpos curvos tridimensionales (al menos no siempre).

Los matemáticos que estudiaban este hecho (cada uno a su bola) crearon entonces las llamadas geometrías hiperbólica, elíptica, proyectiva, coherente y diferencial; todas ellas GEOMETRÍAS NO EUCLIDIANAS.

De manera que hemos de suponer que Lovecraft leyó alguna de las teorías de Einstein o de su aplicación a la astronomía y conoció algo más de lo dicho por ilustres geómetras y matemáticos como Legendre, Gauss, Riemann -su discípulo-, o Klein, quien sintetizó todo.

Así, cuando Lovecraft habla de formas no euclidianas, parece referirse a cuerpos en los que no existe las formas planas y las rectas o que, de existir, puede que no sean la distancia más corta entre dos puntos. Moradas bulbosas sobre las que juega la materia oscura del universo y que la luz trata de evitar, seres conceptualmente imposibles y espacios curvos en los que las líneas se deforman. Paisajes de Dalí en los que la existencia se retuerce...

En fin, espero que nadie se haya dormido por el camino no euclidiano de esta pequeña historia.

I am... Providence

Hoy, más que contar alguna anécdota Cthuloide, quisiera contar una crónica sobre todo lo que viví el fin de semana del 1 al 3 de septiembre. Tengo demasiadas fotos, demasiadas cosas que contar. Incluso un breve pero muy breve documental en vídeo. Y es sobre algo que llevaba mucho tiempo esperando y sobre una especie de reto que El Arcano me impuso hace unas 3 ó 4 semanas y que desató mi ira y mis deseos de por fin realizar mis sueños a como diera lugar. Esta es la historia.

1 de septiembre: Salgo desde el norte de NYC con mi gran diosa Shub Niggurath de casa bien temprano con destino al norte. Luego de casi 3 horas metidos en la carretera 95, atravesando la punta sureste del estado de Nueva York y Connecticut, nos adentramos en Rhode Island. Ya se sentía el ambiente mágico, las iglesias con sus altos picos, las casas tras una barrera de árboles. A pesar de ver que el progreso y el capitalismo han dejado profundas cicatrices convertidas en autoservicios de hamburguesas, fábricas con chimeneas muy altas o cientos de coches y puentes en todas direcciones.

Desde la noche anterior ya tenía una ruta bastante trazada de qué salida tomar y a donde ir en Providence. Sí, la cuna y la tumba de Lovecraft. Salimos por la salida 22 A-B-C y nos dirigimos al este. Ya se veía la grandeza de la ciudad. Y no grandeza en cuanto a tamaño, sino grandeza arquitectónica. Conservaba el aspecto victoriano en la mayoría de sus fachadas. No sólo en las casas sino en locales comerciales y en todos los edificios de la Universidad de Brown. Dimos vueltas por una ciudad laberíntica, atrapada en un tiempo mejor. Pasamos por las calles por donde paseó Lovecraft, como South Water St., South Main St., Waterman (Curioso nombre por cierto, para la zona), Battler Avenue y finalmente llegamos la tan esperada Angell St. Buscamos el número 454 (que según la antigua nomenclatura era el número 10) y nos sorprendimos de ver lo que teníamos ante nuestros ojos. La máxima o una de las más monstruosas criaturas que ha parido el capitalismo: un Starbucks. Así es.


La casa de Howard Phillips Lovecraft ya no existía. Su nacimiento, su infancia, sus sueños de niño se desintegraron para convertirlos en un Mocha-Latte, en un Frapuccino, en un sobre de azúcar y en un té marca Tazo. Atrás quedaron los camisones blancos que le ponía su madre, viendo cómo los delantales verdes de los zombies de Starbucks cubrían a los nuevos habitantes del lugar. Ni un ladrillo, ni una teja. No quedaba nada.


Pero por fortuna nuestra HPL no vivió en un solo lugar, así que después de semejante decepción decidimos continuar la marcha esperando encontrar alguna recuerdo del ilustre maestro del horror cósmico. Sólo avanzamos unas calles más y llegamos a la esquina de Angell y Prospect. Continuamos por Prospect hasta llegar al número 65. Ahí estaba. Reformada para no verse vieja y descuidada, pero conservando los mismos cimientos y la misma estructura. Esa casa, la número 65, fue donde HPL falleció en 1937. Una parte de su estadía en vida y otra de su estadía en el mundo de los muertos.



Por esa misma esquina, Prospect se cruzaba con Barnes St. Sólo tuvimos que seguir hasta el número 10 para ver una casa desorganizada, rodeada de cables de la luz (algo demasiado común y antiestético para lo bonitas que son estas casas). Era de 3 plantas y estaba adosada con una de similares características. Las ventanas pequeñas de la tercera planta o el altillo, podían enseñar las distintas habitaciones por donde debió correr la inspiración de HPL para escribir historias como “La llamada de Cthulhu”, “En las montañas de la locura” y otras más. Era fantástico imaginar que HPL con sus fríos gestos, con su lánguido cuerpo y con su mirada profunda se encontraba mirándonos por una de esas ventanas y nos hacía sentir no sólo la humanidad de una persona tan sensible y frágil como fue, sino la infinita imaginación que pesadillas, sueños y gratos momentos le han podido y nos han podido producir.



El tour continuó con un destino final y el clímax de todo este tour Lovecraftiano. Decidimos volver a Angell y allí emprender el viaje a la última (?) morada de nuestro venerado Lovecraft: el Cementerio de Swan Point. No es muy lejos de donde vivió, creció y murió, la verdad. Caminando se podría llegar sin ninguna dificultad. Como costumbre en muchos cementerios de este país, era abierto y se podía disfrutar como si fuera un parque (obviamente no por encima de las tumbas). No había nada decrépito ni descuidado en él. Más bien todo estaba muy limpio y reinaba una paz impresionante. Los árboles permanecían callados viendo como testigos la entrada y salida de unas pocas personas. El sábado no era un día del todo sagrado.

Teníamos idea de cuál era el lote donde se encontraba la tumba de los Phillips (Y los Lovecraft), pero no sabíamos cómo llegar. Afortunadamente este cementerio contaba con una especie de guía en la que le ponías el nombre del difunto y te ubicaba dónde se encontraba. Luego lo imprimía y ya.




Así nos guiamos y tras avanzar unos 300 ó 400 metros por fin topamos con un pequeño panteón de la familia “Phillips”, el cual creía yo que era más un mausoleo. Supuse que era allí y me bajé del coche con una mezcla de tristeza, emoción y curiosidad que creo que he sentido pocas veces. Tristeza, porque al fin y al cabo era la tumba de una persona que había podido vivir muy poco de su vida, debido a sus presiones infantiles y sus posteriores traumas, a su cuerpo frágil y sensible a las enfermedades y especialmente por su incontenible deseo de ser un hombre del pasado viviendo en un presente completamente diferente. Emoción, por ser el gran momento, por ser la hora de ver resurgir esos recuerdos que llevan años acompañándome y por tener al frente la tumba de ese gran hombre que, aunque suene exagerado, me ha dado de los más divertidos momentos de una etapa de mi vida. Curiosidad, por saber qué se sentía estar a su lado, ser otro de esos tantos anónimos que se acercan tocar su tumba, a mirarla, a soltar una oración o quizá un Iä Iä!



Fue una experiencia completamente diferente a la que podía haber imaginado. Esperaba que todo fuera decrépito, que las lápidas estuvieran rotas, que los ángeles me miraran de reojo desde los cuatro puntos cardinales. Pero ver a toda la familia reunida, a los abuelos, a las tías, a Winfield, a Sarah y por supuesto a Howard fue muy apacible. Tranquila, silenciosa, llena de respeto y luz.


Posteriormente nuestro viaje continuó hacia el norte, donde nos esperaría Boston, Salem y la zona que a modo de fantasía han descrito como Lovecraft Country o Arkham Country. Pero eso será parte de mi próxima entrada. Pero al menos ahora puedo decir, que Howard Phillips Lovecraft también estuvo con la Miskatonic Freak Parade.




Esto viaje es por todos, chicos. Extrañé que no hubiéramos estado todos juntos aquí. :'(

Alien vs. Cthulhu


... un buceador empieza a tirar pa' abajo, pa' abajo, se despista, se pierde y hundiéndose, hundiéndose, se choca contra la reina Alien, despertándola. Ésta se pone a soltar huevos como loca (que vete tú a saber por qué) acaban en R'lyeh... Allí, fertilizan a un grupo de sectarios que estaba a un tris de invocar al Gran Cthulhu. Los alien y Cthulhu se ostian un rato y los sectarios deciden ayudar a los Alien, porque se dan cuenta de que si bien los primos del Octavo Pasajero piensan merendarse el planeta enterito, Cthulhu como gane se va a papear el universo y, fíjate, eso estaría bastante feo. Así pues, un Alien le da una lanza y un escudo (hechos con la polla y los cojones de un Profundo, respectivamente) a una nativa americana lesbiana heroinómana (con esto de la correccion política cada vez es más dificil hacer un héroe con el que se identifique el publico, coño) y se pegan unos piños con el dios. Vencen, evidentemente, pero en el combate, el Necronomicón (que estaba por ahi tirao, casualidad) manda al alien a la tierra de los muertos..."

Un desocupado, en un viejo foro de La Biblioteca de Cartago *

* Con pequeñas correcciones de sintaxis y ortografía.

Aprende Inglés con Lovecraft

Siguiendo con el aprendizaje de lenguas vivas y muertas del anterior artículo, y a colación de un comentario efectuado por El Arcano en nuestra última reunión en El Entreacto:
"¿Cuál es la lengua peor hablada del mundo? El Inglés, porque todos creemos que la dominamos y la utilizamos impunemente"

Me es grato remitiros a continuación unos pasajes de nuestro querido H.P.Lovecraft del texto "Los sueños de la casa de la Bruja" o en su original inglés, "The Dreams in the Witch-House", pero tal y como él los escribió en un inglés de comienzos de siglo, culto, rococó, y lleno de metáforas y giros lingüísticos. Espero que puedan comprehender el significado de ciclópeo de este modo...

"At the same moment the disgusting form of Brown Jenkin scrambled up over the brink of the triangular black gulf on his left. The crone now motioned him to hold the bowl in a certain position while she raised the huge, grotesque knife above the small white victim as high as her right hand could rech. The fanged, furry thing began tittering a continuation of the unknown ritual, while the witch croaked loathsome responses. Gilman felt a gnawing poignant abhorrence shoot through his mental and emotional paralysis, and the light metal bowl shook in his grasp. A second later, the downward motion of the knife broke the spell completely, and he dropped the bowl with a resounding bell-like clangor while his hands darted out frantically to stop the monstruous deed.

In an instant he had edged up the slanting floor around the end of the table and wrenched the knife from the old woman's claws;sending it clattering over the brink of the narrow triangular gulf. In another instant, however, matters were reversed; for those murderous claws had locked themselves tightly around his own throat, while the wrinkled face was twisted with insane fury. He felt the chain of the cheap crucifix grinding into his neck, and in his peril wondered how the sight of the object itself would affect the evil creature. Her strength was altogether superhuman, but as she continued her choking he reached feebly in his shirt and drew out the metal symbol, snapping the chain and pulling it free."

Si no han conseguido entender más del 75% del texto original, pueden consultar el texto traducido en otra de nuestras previas entradas . Pero si lo han conseguido descifrar entonces tienen un nivel muy decente de inglés, y además de ello, ¡¡¡deben tirar Cordura!!!.

 
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