Traduciendo lenguas muertas


¿Qué pasa? ¿Qué has encontrado una página suelta de esos Manuscritos Pnakóticos copiada por un sabio asirio y no logras traducirla para poder completar el hechizo que te lleve al tesoro de las Bóvedas de Zin? ¿Una parte de ese fragmento de Necronomicón que ha sobrevivido al incendio de la casa de tus antepasados incluye unos difíciles símbolos egipcios que no comprendes?

Pues según comentan en Market Wire y en Slashdot, un miembro de la Universidad de Tecnologías Avanzadas (UAT) en Arizona ha terminado una aplicación de internet que te ayudará a traducir la escritura cuneiforme de los Asirios, Babilonios y Sumerios, y los jeroglíficos del Antiguo Egipto. Así, todos esos complicados textos de Alhazred serán tan fáciles de leer como las instrucciones para conectar el DVD, al ser traducidos al inglés por esa útil herramienta.

Parece mentira pero el creador del proyecto, Joe McCormack, asegura haberse inspirado para la idea en la película y serie de televisión Stargate. Que no se queje cuando, de las puertas dimensionales que se abrirán con ciertas traducciones, salgan cosas peores que gente con cabeza de perro.

Qué hacer cuando aparece un monstruo

Atención, aventureros, investigadores, buscadores de lo oculto, expedicionarios de las zonas inexploradas de nuestro planeta y los límites del espacio y el tiempo. Esto es lo que se debe hacer cuando un ser horripilante amenaza con acabar con nuestra existencia. Instrucciones simples para situaciones peligrosas.

Colección Arkham Otoño - Invierno 2007

Para estar bien abrigaditos al calor de una habitación acolchada. Se garantiza la eliminación de cualquier pérdida de cordura extra. Todas las tallas.



Un diseño de kitsune para Lurking Fear Productions, una pequeña organización que provee escenarios para juegos de rol en vivo basados en los mitos de Cthulhu.

Volviendo a la corriente del espacio tiempo continuo

Adiós a los días de ensoñaciones perdidas en la orilla del inmenso océano. Seremos devorados de nuevo sin piedad por el terrible vórtice de la rutina, y pereceremos aplastados por los temibles tentáculos del sistema de vida que nos ahoga lentamente en su abrazo baboso de días iguales.

Casi dan ganas de usar las mejores armas para acabar con la enfermedad y cansancio de esta vida llevada a medias.

¡Oh, Gran Señor, llévanos de nuevo allí donde tu imagen se levanta hermosa, en los confines de la tierra!

Una imagen de blackbeltjones.

Pésame por Francisco Umbral

Nadie conoce Su nombre, forastero (...) El Maestro vivió aquí durante algún tiempo y después se fue a vivir Allá Fuera. Luego volvió aquí otra vez y más tarde se marchó Allá Fuera de nuevo. Y ahora está otra vez aquí.

Yo soy una vieja, forastero, y me he pasado la vida oyendo hablar del Maestro y durante todos estos años he estado esperando su regreso y sabiendo que volvería, como lo han profetizado. Pero no tiene nombre ni tiene lugar.

Él viene y se va.

Entra en el tiempo y sale de él.


H.P. Lovecraft.
El que acecha en el Umbral

Colgando de un Lovecraft

Tal vez hablando con la diseñadora, podamos encargar otra remesa de estos collares, para agasajar a nuestras bienamadas, o para agradecer a nuestras lectoras fieles (y también a las infieles).


Una hermosa creación hecha a mano por Devil and Mouse.

Un pequeño legado (VI)

Unos golpes en la puerta le despertaron. No sabía cuánto había dormido pero no había servido para descansar pues las horas de sueño habían sido horas de tormento. En su mente, imágenes destructoras se agolpaban como racimos de desesperanza. Eran ataques devastadores a la propia existencia de la vida. Entidades amorfas le abrazaban como amantes, ansiosas por absorber su alma y devorar su cuerpo. Entre los velos de su memoria dientes mellados desgarraban carne y ojos etéreos y sin pupila escrutaban su espíritu agonizante. Un escalofrío le hizo encogerse mientras se incorporaba. Nuevos golpes en la puerta retumbaron en su cerebro como un gong titánico que le hizo apretarse las sienes. Finalmente consiguió emerger del foso en el que se hallaba y centrar su atención en la realidad más allá de la breve muerte que es el sueño. Con un ahogado “¿quién es?” respondió a la llamada. Su ama de llaves le comunicó que se acercaba la hora de la comida. Wendell calculó entonces que había estado durmiendo más de diez horas.

Tras bañarse, cambiarse la ropa y comer, fue a su estudio a decidir qué hacer a continuación tras su descubrimiento de la noche. Le costaba concentrarse por la falta de descanso y los recuerdos aciagos de sus sueños pero, ante todo, por temor a que bien su hermano o la policía se presentaran en su casa por el allanamiento de la noche anterior. Aun así, llegó a la conclusión de que necesitaba más información. Lo descubierto en el libro había resultado devastador. Las sangrientas descripciones aún le hacían temblar. Sin embargo, no sabía a qué atenerse, por lo que era perentorio encontrar más datos para definir el curso de acción más adecuado. Christopher, su hermanastro. Realmente qué sabía de él. Compartían un padre pero ¿quién era su madre? Sí, ese sería un buen comienzo. En ese momento tan solo sabía que era oriundo de Boston y, tras reconocerlo su padre de manera pública, habría sido necesario hacer algún tipo de anotación en su partida de nacimiento. No iba a resultarle especialmente difícil localizar el nombre de esa zorra que sedujo a su progenitor. Por lo que recordaba de las veces que había hablado con ese desgraciado con el que compartía media sangre, había nacido en una clínica en Boston y, teniendo en cuenta las creencias católicas de su familia y su posición social, seguro que en los registros de la catedral podía encontrar algo. Si no funcionara podía intentarlo en el Registro Civil, aunque la burocracia retrasaría su búsqueda.

Tras una buena comida y un buen baño, durante los que no recibió ninguna visita de las autoridades, arregló algún pequeño asunto urgente de su trabajo y ordenó que le prepararan el equipaje para desplazarse a Boston. Había visto un par de veces al canónigo principal, era un hombre bastante precavido por lo que tendría que convencerle. Afortunadamente aún tenía los recursos principales para abrir la mayoría de las puertas: la palabra y la moneda. Si no conseguía convencerle, intentaría sobornarle. Llamó a un hotel e hizo una reserva.

Un pequeño legado (V)





Wendell se dirigió hacia la fuente del ruido en los anaqueles existentes tras la ornada mesa de trabajo. Empezó mover diferentes volúmenes sin resultado hasta que se fijó en un grupo de ellos. Era una reproducción bastante fidedigna de la Enciclopedia de Diderot y Dalambert. Con seguridad asió el volumen que contenía los comentarios sobre Egipto y lo sacó. Un hueco en la pared quedó al descubierto, en su interior se adivinaba una forma: un libro. Una extraña sensación le hizo estremecerse. Su dormido instinto tomó momentáneamente el control y le hizo dar un paso atrás. Sin embargo, la lógica moderna se impuso a la sabiduría ancestral y, en lugar de abandonar el lugar y salir huyendo, avanzó y acercó su mano hasta tomar el ejemplar. Sin motivo racional un ligero temblor sacudía sus brazos mientras avanzaba paso a paso hacia la ventana para que la tenue luz nocturna arrojara sentido a su temor. Al tacto las tapas parecían de piel, una piel negra y antigua. Sus dedos acariciaron unas letras repujadas de bordes agudos. Al incidir la claridad lunar sobre estas, pudo leer un nombre escrito en latín con caracteres góticos: Innominandum. El Innombrable.

Abrió el libro y lo hojeó. Parte del mismo estaba escrito en latín y parte, supuso por la caligrafía, en árabe. Debido a su educación conocía la lengua clásica romana, no así la otra. Leyó algunos párrafos y su rostro se demudó. Era un texto terrible, en el que se hablaba de sacrificios y antiguos rituales. Detallaba el uso de las vísceras extirpadas a seres humanos vivos. Vivos. Además de las descripciones de esos impíos actos, también había ciertos relatos de la búsqueda infructuosa de algún extraño objeto en el interior de África. Al momento lo relacionó con lo que le había contado su hermanastro y con algo más que no había reconsiderado hasta ese instante: el libro pertenecía a su padre y, junto a esto, le vino a la memoria como un destello una pequeña figurita que le había regalado cuando él era niño. Se trataba de un elefante tallado en ónice que le trajo del interior del continente africano. ¡Su padre también había estado en esas tierras!

En medio del silencio sepulcral de la noche, un ruido lejano le sacó de su ensimismamiento. Era un coche. Wendell cerró el libro y rápidamente lo guardó en su escondite, poniendo después en su lugar el volumen de la Enciclopedia que lo cubría. Acto seguido, colocó en su posición original la sujeción del globo, a la que acompañó un nuevo ruido, y se dirigió a la cocina, donde estaba la puerta trasera por la que había entrado, deteniéndose un instante en el umbral de la sala para comprobar que todo lo había dejado tal y como estaba inicialmente. Si bien con dudas por la penumbra en la que se hallaba, pensó que todo estaba en su sitio y se encaminó veloz a la salida. Le hubiera gustado tener tiempo para retirar los cristales pero no podía entretenerse un segundo. Miró por las ventanas sobre el horno y se aseguró de que el automóvil aún no había entrado por le camino trasero. Salió, cerró la puerta y corrió hacia unos arbustos cercanos. Cerca de un frenético minuto después unos faros iluminaron el área. El coche se estacionó y del mismo bajó Christopher. Cuando iba a entrar observó el cristal roto. Gritó dos nombres, el primero, tal y como Wendell había supuesto, fue el de Howards. El otro no lo conocía: Spencer. Este último salió del asiento del conductor con un arma en la mano. Los tres hombres entraron en la casa, momento que aprovechó el intruso para escapar, yendo de un árbol a otro, de un arbusto a otro, hasta que pudo refugiarse al amparo de un edificio desde el que se encaminó a su casa. Llegó jadeando y tras subir las escaleras y entrar en su cuarto, se desplomó sobre su cama y durmió hasta el día siguiente sin ni siquiera quitarse la ropa.

Spiderpig - El cerdo de los Simpson y algo más

¿Qué friki no ha pensado en ponerle a sus hijos un nombre que haga tributo a sus héroes favoritos, como Charles Xavier Sanz, Yoda Martínez, Cthulhu Cano, Gollum Mata o Frodo Espinar? Seguramente muchos. Pero no pensé, lo juro, jamás pensé que un chalado friki fuera capaz de hacer lo que os voy a contar. Oli Young un fulano procedente de Australia, ante el embarazo de su mujer se propuso un gran reto. No se si habéis visto la peli de los Simpson, pero en el vídeo de abajo podréis encontrar un fragmento de la peli en la que Homer mientras sostiene a un gorrinillo canta "Spiderpig, spiderpig", con la melodía de Spiderman (No se si en cada país la cante igual, pero por lo menos en la versión original en inglés sí).



Pues resulta que hace unos días, el señor Young, en una de las famosas comunidades de contacto de amigos llamada Facebook, creó un grupo en el que pedía que al menos 100.000 personas hicieran parte de él, para que su mujer le permitiera llamar a su hijo ¡SPIDERPIG!!!! Y lo consiguió. Sea o no verdad el documento que veréis a continuación, por lo menos consiguió más de 100.000 miembros en su grupo. Esa si que es una forma de llamar la atención y reunir frikis con una causa solidaria... ¿Qué vendrá después? ¿Harrypotter de Jesús López?

Otros lugares del Infierno...

Siguiendo con la tradición de narrar los lugares frikis que encuentro a traves de mis andanzas por este y otros mundos (a veces me dan ganas de cambiar mi nombre de El Acólito a El Errante), me es grato presentaros a continuación el siguiente paraje que encontre en mis vacaciones bálticas, en concreto en Siauliai, Lituania.






Esta ciudad, que no es cuna (que sepa yo) de ningún jugador famoso de Baloncesto de este país, tiene su principal atractivo en la Colina de las Cruces, lugar gótico y espeluznante que probablemente haga las delicias de nuestras vecinas de tejado. La historia de este lugar se remonta a la Rusa Zarista, si bien desde 1991 y tras la recobrada independencia de Lituania las peregrinaciones cristianas (en particular polacas) se hicieron muy numerosas, confiriendo a este lugar su caracteristico aspecto actual.




No obstante, mi paso por este lugar, no hizo más que recordarme mis comienzos de adolescencia (más bien pubertad) en los que era un devoto de los videojuegos, y en concreto de ese clásico vampírico de Super Nintendo que era, Super Castlevania IV, en el cual teníamos que matar a esa criatura del Infierno con tanto resquemor por los ajos, Drácula.


Seguro que nuestros lectores como buenos frikis era de Nintendo y no de Sega...¿¿¿¿Verdad???? Que gran juego y que gran música. Vamos, ¡¡¡¡¡A matar esqueletos!!!!

Invacaciones

He sabido que en ciertas regiones del sur de Francia, antiguamente dominadas por templarios, persisten ciertos cultos traídos por los guerreros en sus cruzadas, y que se han asentado en la parte más profunda del inconsciente colectivo. Voy en busca de tales señales, con buenos augurios.

Y si parte de mis investigaciones transcurre en la playa, no es mi culpa, sino de señales como ésta, que andan apareciendo entre chiringuitos y mujeres en topless.


No es que quiera broncearme ni estar atento a los juegos de voleibol femenino. Los sectarios serios sabemos que detrás de todo comportamiento humano se esconde un horripilante escenario arquetípico de profundas implicaciones místicas.

Más informaciones a mi regreso.

¡Iä Iä!

Quisiera ser John Malkovich...

... al menos él debe saber cómo se resuelve el dilema sicológico de verse reflejado a sí mismo en la gente que lo rodea.

Una experiencia altamente perturbadora, provocada seguramente por los influjos malignos de Nyarlatoteph en mis queridos amigos (siempre se sabe que se trata de tal deidad, cuando hay máscaras de por medio). Desde mi cumpleaños, la hoja de personaje que fielmente me representa tiene varios puntos de cordura menos, gracias a esta inesperadísima sorpresa.

Agradecimientos cariñosos, también, a las vecinas de tejado por su propicio detalle, al Erudito por su lírica (que no merezco), a la MFP por incrementar las opciones de que el Acólito nos gane en el Munchkin, y al Bardo, por su compañía y su invocación musical del domingo por la noche (aunque de Munchkin y músicas hablaré un poco más extensamente a lo largo de la semana)

¡¡Felicicthulhudades!!

Bajo el signo de Polaris
y la roja Aldebarán,
a la sombra nueva de Selene
en su faz terrenal,
de nuevo el rito se ha cumplido,
la hermética celebración.

El devenir del tiempo, iluminado
por las lágrimas perseidas
en cósmico anual,
saluda el paso dado
hacia el eón próximo.

Sea, pues, ofrecida
esta tardía loa, brindis sacrificial,
al ARCANO aniversario,
celebrado hace bien poco
bajo el signo de Polaris
y la roja Aldebarán.

¡Felicidades!


PD: Te hemos "posteocinado" esta tarta


Diez Vacaciones Frikis

Es tiempo de vacaciones en esta parte del globo, también para los frikis. Y de entre los miles de destinos que el mundo ofrece, como algunos reseñados por las vecinas de tejado, he escogido varios que son suficientemente extraños, divertidos y accesibles. Una especie de top-ten de los destinos vacacionales aptos para gente como nosotros. Yo espero no morir sin visitarlos.

La Isla de Pascua

Lejos de todo lo civilizado y tal vez cerca de la zona donde cayó el vuelo 815 de Oceanic Airlines, esta isla queda realmente cerca del culo del mundo. Mejor dicho, si el mundo tuviera una espalda, la parte donde no se puede rascar cuando le pica se llamaría Rapa Nui (que en el idioma local significa 'ráscame aquí' ). Para llegar a la Isla de Pascua primero hay que viajar a Chile, que de por sí ya queda lejos para todos (salvo de los peruanos, los argentinos y los pingüinos), y desde Santiago, tomar un avión que en unas tres horas y media te deja en una islita de 163 km² llena de hermosos paisajes naturales que aquí no nos competen, y plagada de enormes cabezotas talladas en piedra de diez metros de altura y 50 toneladas de peso. Estos moais han hecho famosa la isla, porque toda suerte de conjeturas se han labrado en torno a su construcción, alrededor de la cultura que los creó y del significado que tienen, aún desconocido. Esta ignorancia permite que se hayan tejido cualquier tipo de leyendas sobre los moais, que van desde la magia tribal hasta los ovnis.

Nueva Zelanda

Casi tan lejos como la Isla de Pascua, y medianamente cerca de Australia (2000 km), Nueva Zelanda tiene un par de islas grandes junto a otras menores que no nos interesan mucho, habitadas principalmente por europeos y unos pocos nativos que lentamente se van extinguiendo. Aparte de su particular flora y fauna, de la leche de gran calidad y de los kiwis, Nueva Zelanda no le interesaría a ningún friki si a Peter Jackson no se le hubiera ocurrido usar los increíbles escenarios naturales de la isla para convertir su tierra natal en la Tierra Media.
Dicen las malas lenguas que al llegar a cualquiera de los tres aeropuertos internacionales de Nueva Zelanda hay un papel de obligada firma para los turistas, que dice más o menos esto: "con la firma de este impreso, el viajero confirma su comprensión de que en el territorio neozelandés no existe ningún tipo de edificación que responda a los nombres de Osgiliath, Minas Tirith, Minas Morgul, Moranon, Barad-dûr, Edoras, Abismo de Helm o Hobbiton, y desestima cualquier reclamación, demanda o exigencia al respecto". Parece ser que la lluvia de turistas semi analfabetos en búsqueda de los increíbles escenarios de El Señor de los Anillos ha incrementado ostensiblemente el porcentaje de visitas descontentas en Nueva Zelanda. ¿La razón? Pues que los pocos escenarios de la película que no fueron creados con animación digital, fueron desmontados hace años, y lo que queda pues es lo que había al principio: los increíbles escenarios naturales, sin rohirrim cabalgando imponentemente en el horizonte, ni hordas de uruk-hais alzando sus hachas de batalla de forma sangrienta. Eso sí, dicen que los escenarios naturales son... increíbles. ¿Lo había comentado ya?

Las Tres Grandes Pirámides

Parecerá un poco obvio, porque de entrada es uno de los destinos más visitados del mundo. Pero esto no es nuevo: las pirámides han sido sitio de turismo por siglos. De hecho, cuando pasó de visita por allí un tal Heródoto, la más grande de las pirámides ya tenía dos mil años de antigüedad (sí, dos mil años, lo mismo que el cristianismo actual). Semejantes moles tienen ya (más o menos) 4.500 años desde su construcción. Aunque ahora nos parecen magníficas, aún semidestruidas y con la decadente ciudad de El Cairo acechándolas, no son nada comparadas con lo que fueron. Dicen las crónicas que las pirámides estaban recubiertas de piedra caliza, que brillaba en el desierto, y tenían en la punta una pequeña pirámide de metal que reflejaba los rayos del sol a muchos kilómetros de distancia. Y estaban rodeadas de templos, estatuas, avenidas y jardines: todo un parque temático mortuorio. Aprovechando que los historiadores no se ponen de acuerdo en la forma como los egipcios de hace cuatro milenios construyeron esas moles sin ayuda de la rueda, han surgido miles y miles de teorías disparatadas, que incluyen extraterrestres, magia negra, dioses olvidados, civilizaciones perdidas y puertas dimensionales. Eso sin contar los desastres físicos e históricos producidos por la contaminación, los saqueadores, los turistas, los novelistas sin imaginación, y las producciones de Hollywood. Aunque tal vez las pirámides sigan allí cuando se haya descompuesto hasta la última copia de los filmes en donde Brendan Fraser es perseguido por una momia más imbécil que él.

El Lago Ness

¿Qué probabilidades hay de que una familia de plesiosaurios haya sobrevivido durante 65 millones de años en un oscuro lago del norte de Escocia? Pocas, ¿no? Sin embargo, el Lago Ness se ha ganado su mérito de sitio friki gracias a los avistamientos de un enorme ser de apariencia cretácea que nada por las oscuras aguas, y que al parecer sólo le gusta ser fotografiado por cámaras de baja resolución y en películas de mala calidad. Será que no le gusta la fama. Aún así, Nessie se ha convertido en un personaje conocido en todo el mundo, con apariciones en televisión, películas de serie B, y relatos de todo tipo. Viajar allí vale la pena por los paisajes naturales, y para hacer parte del mito fotografiando alguna rama suelta dentro del lago y haciéndola pasar por el cuello de un animal mitológico. O encontrando la respuesta al enigma al quitarle el disfraz al señor Robinson, que quería asustar a los visitantes del lago para poder vender su hotel como sitio encantado. ¡Y todo gracias a Scooby Doo!

Tokio

Friki por naturaleza, Japón tiene en su capital la representación perfecta de un universo en donde conviven Super Mario, Naruto y Godzilla. Tokio significa, a ojos de un turista friki occidental, niñas vestidas de colegialas corriendo por las calles, centros comerciales repletos de juegos de video, escenarios vivientes de películas míticas, y todo un mundo de merchandising que no podemos abarcar. Cosplay, manga, videojuegos, pescado crudo, sandías cuadradas, máquinas expendedoras de braguitas usadas, espadas samuráis, estrellas ninja y templos budistas. Yo no tengo nada que decir que no haya dicho en su momento el gurú español en tierras niponas, Kirai. Acudir a su blog sirve para preguntarse cuánto tengo en la cuenta de ahorros y cuánto cuesta el billete a Japón.

Silicon Valley

¿Qué hay para ver? Pues nada. Son quince ciudades en un valle bastante seco, típico del norte de California, en la costa oeste de los Estados Unidos, repletas de edificios corporativos y complejos residenciales, que representan el centro de la tecnología informática de nuestra era. Más que pasar por allí, millones de geeks morirían por trabajar en alguno de los miles de cubículos de los cientos de empresas que tienen sus sedes en le valle del silicio. Puedes hacer visitas guiadas en algunas de las firmas más conocidas de la red: Yahoo!, Adobe, Google, Intel, Microsoft, eBay, Apple, Hewlett-Packard, AMD, Nintento, Nvidia, Symantec, Oracle o Sun Microsystems. Y babear un poco con lo que veas, desde luego.

Triángulo de las Bermudas

No es realmente un sitio que se pueda visitar. Más bien es una especie de zona geográfica compuesta por las líneas imaginarias que unen las islas Bermudas, Puerto Rico y Fort Lauderdale (EEUU), bien conocida porque la imaginación popular y el tirón mediático la han convertido en foco de desapariciones de barcos y aviones, y en origen de fenómenos inexplicados con brújulas y aparatos electrónicos. Hay listas largas de personas, naves y aeroplanos perdidos en el dichoso triángulo, y cientos de miles de páginas especulativas sobre las causas de este misterio. Aunque también hay decenas de expertos cualificados que desvirtúan las estadísticas y traen sensatez entre tantas ideas sobre trampas alienígenas, alteraciones magnéticas, gases extraños e incluso barcos fantasma. Técnicamente la mejor forma de visitar el Triángulo es alquilar un barco o avión, o comprar un billete en cualquiera de las líneas marítimas o aéreas que constantemente pasan por allí. Y cruzar los dedos para que no pase lo mismo que al escuadrón de cinco bombarderos TBM Avenger de la marina de EEUU en 1945, perdidos en medio del océano, sin ninguna explicación (añádase aquí la música de Twilight Zone: tiririri tiririri...)

Matmata

Mos Eisley existe. Está en medio de un desierto y sus casas, del color de la tierra, son difíciles de ver desde el aire, y se integran en el ambiente árido como si hubieran crecido con el entorno. Es Matmata, en Túnez, y estar allí es lo más cercano a visitar esa galaxia muy muy lejana. Gracias a George Lucas este pueblecito perdido dejó de ser un de pastores para convertirse en un destino turístico más dentro de la región, explotando los deseos de cualquier buen seguidor de Star Wars (o Indiana Jones). Lo bueno del viaje es que se puede combinar con una estadía en cualquiera de las playas cercanas, donde hay hoteles buenos, bonitos y baratos, para que tu chica friki se pruebe por fin ese bikini modelo Leia que tanto te gusta.

Roswell

En 1947, cerca a un pueblecito de Nuevo México llamado Corona, cayó un objeto volador no identificado. La mala suerte de Corona es que la base más próxima del ejército estaba en otro pueblo un poco más alejado del incidente. Allí fueron llevados los restos de la extraña nave, y ése fue el sitio que acaparó toda la fama: Roswell. Hoy es mundialmente conocido por ser el punto donde cayó una nave espacial alienígena que fue prontamente requisada por el gobierno de los Estados Unidos. Al menos ésta es una de las versiones más conocidas de la historia. Otras señalan que se trataba de un prototipo secreto de aeronave. El gobierno dice que se sólo era un globo sonda experimental. Videos y fotografías han ayudado a aumentar el mito. En Roswell todo gira en torno a este suceso: los alienígenas son las mascotas de los equipos deportivos, los souvenires más vendidos y la fuente de jugosos ingresos por el turismo. Por eso, si uno de tus pasatiempos es alejarte de las ciudades con unos cuantos amigos para buscar movimientos extraños en el cielo, y si crees que la verdad está allí fuera, Rosewell es el parque de diversiones que estás buscando.

Petra

Ta tarataaaa, ta taraaaa, música de Indiana Jones y el susodicho cabalgando a lomos de un veloz caballo para vencer a los terribles nazis que quieren apoderarse del Santo Grial. Pero en Petra, la ciudad jordana excavada en la roca, escenario de la famosa película, no hay nada parecido. Especialmente porque todo el sitio fue construido por el pueblo nabateo, que no tiene ninguna relación con el cristianismo. De hecho, esa gran fachada que parece la entrada a una iglesia es un edificio conocido como La Tesorería, bastante laico (aunque siglos después fuera usado para ritos cristianos). En todo caso, muy imponente y turística (unos 60.000 visitantes al año), Petra tiene ese aroma templario, místico y oculto de las civilizaciones que se fueron extinguiendo bajo el dominio de otras más poderosas.

Menciones especiales:

El Orient Express: el tren de lujo que unía París y Estambul desde 1883, escenario de varias famosas muertes policíacas con Bond y Poirot en escena, dejó de funcionar en 1977. Ahora una empresa particular ofrece un viaje similar, y se puede hacer el mismo recorrido por cuenta propia en varios trayectos. O se puede jugar la campaña de la Llamada de Cthulhu...

El Área 51: dicen los conspiranóicos que el Área 51 es una base militar donde el gobierno de los Estados Unidos oculta, estudia, y experimenta tecnología de origen extraterrestre. Nos encantaría visitarla, pero estamos seguros que no podrás llegar tan lejos como Mulder: la entrada está más que prohibida.

El Ferrocarril Transiberiano: Tender más de nueve mil kilómetros de vías ferroviarias desde Moscú hasta Vladivostok es una de esas ideas que no puedes llevar a cabo sin una buena cantidad de prisioneros. Todo un reto, pequeña Maiko... mis respetos. Es un viaje que en mi imaginación está hecho para acabar todos los juegos posibles de la Game Boy.

Industrial Light and Magic y el Rancho Skywalker: orígenes creativos del universo Star Wars, no están abiertos a visitas, salvo por invitación especial. Snif.

Stonehenge: famosísimo círculo de piedras megalíticas al sur de Inglaterra, de unos 2000 o 2500 años de antigüedad (500 años más o menos ¿qué importa?), y de uso desconocido: según esto, pudo ser un centro de rituales mágicos, un altar de sacrificios demoníacos, una base de control de energías telúricas o un observatorio astronómico (esto último, más aburrido aunque más probable).

Guerreros de Terracota: hay que llegar bien al centro de China para ver a estas 7.000 figuras de guerreros y caballos a tamaño natural. O bien, haber estado en alguna de las ciudades visitadas por la exposición itinerante que lleva algunas de estas estatuas por todo el mundo.

El Cíclope, esa criatura adjetivable

Vaya por delante que “adjetivable” no está recogido en el diccionario pero, ¿cómo llamar a la palabra que, sin ser adjetivo, puede convertirse en uno? Y es que el castellano es un idioma bastante inflexible, de manera que “adjetivación” sí aparece en el DRAE pero no así derivados útiles, como el mencionado.

Esto viene a cuento por uno de los adjetivos típicos de los relatos de Lovecraft y sobre el que hicimos alguna eutrapelia la última vez que los sectarios nos reunimos para jugar al Arkham Horror (sin la inestimable presencia del Exiliado por motivos espaciales –que no cósmicos-). Por supuesto, me refiero a ciclópeo.

Creo que este, junto a impío, es el epíteto favorito del HPL y lo utiliza en varios de sus relatos. Como decía, durante nuestra última reunión, nos preguntamos si algo ciclópeo no sería en realidad algo de un solo ojo (si no me equivoco “cíclope” significa literalmente eso: “un ojo” –que me corrijan los helenistas-).

Ahí quedó el tema, como una anécdota, hasta que leyendo a uno de los paladines del uso correcto del castellano, el difunto Don Fernando Lázaro Carreter, me encontré con esta misma palabra... en dos ocasiones. Al menos de momento pues aún no he terminado de degustar sus ácidos artículos de “El dardo en la palabra”. Es curioso cómo este catedrático de la lengua se parecía tanto al castellano que defendía: irónico, exagerado, divertido, presto al juego de palabras... y un tanto inflexible. Que Lázaro Carreter utilizara este adjetivo por partida doble me llevó a buscar su significado real en el diccionario.

Pero centrémonos. Gigantesco, enorme, inconmensurable, inabarcable... parecen palabras prohibidas para nuestro hombre de Providence. ¿Por qué ciclópeo? Lovecraft gustaba de usar arcaísmos y esta palabra le venía como anillo al dedo. Según el Webster’s, este adjetivo se utilizaba en la literatura inglesa ya en el siglo XVIII.

Los que hayan mirado la definición en el DRAE, habrán visto que su segunda acepción es: Dicho de ciertas construcciones antiquísimas: Que se distinguen por el enorme tamaño de sus piedras, unidas por lo común sin argamasa.

Resumiendo, ciclópeo será arcaico pero no creo que esté mal usado porque ¿qué otro adjetivo le vendría mejor a las construcciones de la antigua y Gran Raza de Yith?

Call of Cthulhu - Dark Corners of the Earth

Sólo quería comentar que he descubierto este juego, que supuestamente salio el año pasado. Lo estoy empezando a jugar y pinta muy bien. Más adelante iré contando qué tal me va. Por ahora, echad un vistazo al prólogo y la página.

Se trata de un shooter en primera persona pero con muuucha parte de investigación, hablar con la gente, etc. De lo más parecido a una partida de rol que he jugado y encima de nuestro juego favorito.

Por cierto, una buenísima noticia para los que no controléis mucho de inglés o los que no queréis estar todo el rato pensando para enteraros de lo que dice la peña: he encontrado un parche colgado en la mula, y creado por un grupo de gente que se dedica a traducir juegos, a los que les agradezco el trabajo desde aquí, excelente por cierto.

Solamente hay que instalarlo y activar los subtítulos.

Un pequeño legado (IV)




La medianoche de un viernes de noviembre se encaminó hacia casa de Christopher con la intención de registrar su despacho en busca de algún documento que le permitiera encauzar sus sospechas hacia un objetivo concreto. En varias ocasiones había merodeado durantes las horas de oscuridad por los alrededores con la intención de comprobar si existía algún tipo de actividad. A diferencia de aquellas, esta resultó diferente. Mientras estaba agazapado tras unos arbustos vio unas luces en la carretera acercándose. Pertenecían a un coche que se detuvo en la parte trasera de la mansión donde vivía su hermanastro. Un hombre de aspecto robusto con sombrero bajó del asiento del copiloto y se dirigió a la puerta de servicio, la golpeó suavemente y tras unos instantes, salió un hombre. A pesar de mantener el rostro oculto, Wendell supo con seguridad que se trataba de su hermano, pues la figura portaba un bastón con empuñadura de plata y nácar que relució bajo la luz argéntea de la noche sin nubes y que delató la identidad de su embozado portador. La persona que había salido del automóvil también le resultó familiar pero al no poder percibirla con claridad no logró asociarla a un rostro concreto. Este abrió la puerta de los asientos traseros a su hermanastro, quien entró rápidamente, tras lo cual retomó su asiento junto al conductor.

Wendell observó desde las sombras cómo el coche se alejaba del pueblo por la carretera que llevaba a Boston. Cuando el resplandor mortecino de los faros se perdió en la lejanía, prestó nuevamente atención a los alrededores de la casa por si el ruido del motor había despertado a alguien. Tras esperar un par de minutos en completo silencio le pareció estar seguro de que nadie había sido alertado. Se puso un par de guantes finos de algodón como los que usaban en los hospitales y se dirigió con cuidado hacia la misma puerta por la que había salido su hermanastro. Sabía que en la casa no había nadie pues esa era la noche libre del mayordomo y de su mujer, quienes habitualmente permanecían en una habitación de la planta superior, y que los viernes solían dirigirse al otro extremo del pueblo a pasar la noche con la madre de ella. Con un codazo rompió uno de los pequeños cristales de la entrada trasera para, acto seguido, agazaparse en una zona oscura. Al no percibir ningún ruido ni dentro de la casa ni en la calle, se aproximó a la puerta y quitó el pestillo para entrar.

No sabía de cuánto tiempo disponía de modo que se dirigió directamente al despacho de su hermano. Al no atreverse a encender el quinqué por temor a ser descubierto, con tensa parsimonia descorrió la cortina lateral para que, una vez más, la luna le otorgase la suficiente, aunque tenue, luz como para poder colegir lo escrito en los documentos personales de Christopher.

Metódicamente revisó una carpeta tras otra. En una libreta que había llevado fue apuntando nombres que se repetían en varias ocasiones. Un dietario con tapas de piel en cuya portada había grabado un extraño diseño geométrico fue un regalo al ofrecerle nombres que no había visto entre diversos albaranes, certificados y otros pliegos comerciales. Uno de esos nombres le hizo reaccionar: Howards, el abogado. ¡Era él! La persona que había salido del automóvil. ¿Qué estaba sucediendo? Tan extraña reunión a medianoche sin duda debía ocultar algo que podría servirle para desprestigiar, con suerte hundir, a su medio hermano.

Enfrascado en estos pensamientos de venganza, se apoyó distraídamente en el vértice de la sujeción de un enorme globo terráqueo. La punta se deslizó y un crujido sordo rompió el silencio monótono que cubría la mansión.

Más sobre el infierno


Una contribución veraniega del recientemente fallecido Roberto Fontanarrosa, sacada de un viejo libro de humor gráfico publicado en 1975.
 
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